Noticia Exclusivo suscriptores Fondejusticia y Verdad pone en alerta a las autoridades nacionales por el aumento de la violencia física, sexual y política contras las mujeres.Movilización en contra de la violencia contra la mujer. Foto: Juan Pablo Rueda. Archivo EL TIEMPO23.06.2026 06:05 Actualizado: 23.06.2026 06:05
Sandra Milena Castro es una mujer sobreviviente que tiene uno de los antecedentes por violencia de género más sensibles en lo que va del año. En enero pasado, un parque al noroccidente de Bogotá, fue atacada con arma blanca en por lo menos 55 ocasiones por su entonces compañero sentimental, César Camilo Aldana. A pesar de la crudeza del expediente, este es solo uno de los múltiples que padece Colombia día a día, según un reciente informe de la organización Fondejusticia y Verdad.De acuerdo con la organización, mientras América Latina enfrenta una de las mayores crisis de violencia contra las mujeres, a la par los feminicidios siguen cobrando vidas en Colombia. A pesar de ello, las respuestas institucionales aún resultan insuficientes para frenar una problemática que se ha convertido en una emergencia de derechos humanos.Así se documenta en el informe “Las Queremos Vivas, Ni Una Más, Ni Una Menos”, presentado durante el 56° Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de la OEA, realizado en Ciudad de Panamá. El informe recopila casos ocurridos durante 2025 y 2026, y analiza las distintas expresiones de violencia de género que afectan a mujeres y niñas en Colombia y Panamá.La investigación concluye que, pese a los avances legislativos alcanzados en las últimas décadas, persisten graves dificultades relacionadas con la prevención de la violencia, la protección efectiva de las víctimas, el acceso a la justicia y la lucha contra la impunidad. Según el Observatorio de Feminicidios Colombia, en 2025 hubo al menos 886 casos reportados. La Defensoría del Pueblo ya contabiliza 129 casos a corte de marzo de este año.Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Foto:Sergio Acero Yate/ El TiempoFeminicidios: la expresión más extrema de la violencia de géneroUno de los capítulos más preocupantes del documento se concentra en los feminicidios registrados durante los últimos dos años. Según la investigación, diversos medios de comunicación reportaron que la mayoría de los casos se presentan en Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca, Santander, Magdalena, Bolívar, Meta y Atlántico.Para los autoras, estos hechos reflejan que el feminicidio continúa siendo la manifestación más extrema de la violencia basada en género, pues implica el asesinato de mujeres por razones asociadas exclusivamente a su condición de mujer.“Las investigaciones muestran que muchas víctimas habían sufrido previamente agresiones físicas, amenazas, control económico, vigilancia permanente y restricciones a su libertad”, se lee en la investigación.Conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Foto:Sergio Acero Yate/ El TiempoLa mayoría de los casos documentados tenían un elemento en común: el presunto agresor era la pareja o expareja de la víctima. Esta situación, según el análisis, demuestra que la violencia feminicida suele construirse de manera progresiva y no aparece de forma repentina.Las alertas que no fueron escuchadasLos investigadores advierten que numerosas mujeres buscaron ayuda antes de ser víctimas de ataques graves o asesinatos. Sin embargo, las respuestas estatales no siempre lograron garantizar medidas eficaces de protección en Colombia.Fondejusticia y Verdad sostiene que existe una preocupante brecha entre las denuncias realizadas por las víctimas y la capacidad institucional para prevenir desenlaces fatales. Por ello, insiste en fortalecer los mecanismos de identificación temprana de riesgos y aumentar la coordinación entre las entidades responsables.Uno de los casos citados es el de, justamente, Sandra Milena Castro Quiñónez. “Este caso refleja la persistencia de la violencia extrema dentro de relaciones de pareja y demuestra cómo la violencia física suele estar precedida por formas previas de control, intimidación o agresión psicológica”, concluye el análisis realizado por Fondejusticia y Verdad. Día Internacional de la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres en Medellín. Foto:Javier Nieto. EL TIEMPOCuando el hogar se convierte en un escenario de riesgoOtro de los hallazgos destacados, que ha sido reiterado por organizaciones nacionales, es que buena parte de las agresiones ocurren dentro de entornos familiares o afectivos, lugares donde las víctimas deberían encontrar protección y seguridad.El informe cita el caso ocurrido en Yotoco, Valle del Cauca, donde una mujer fue asesinada y las autoridades señalaron como principal sospechoso a un familiar cercano. Para los investigadores, este episodio se repite en toda Colombia y demuestra que la violencia contra las mujeres no se limita a las relaciones sentimentales, sino que también puede desarrollarse dentro del núcleo familiar.“La prevención de la violencia intrafamiliar requiere estrategias integrales de detección temprana y acompañamiento psicosocial”, advierte el documento al analizar este tipo de hechos. Las autoras sostienen, asimismo, que la persistencia de estos crímenes evidencia la necesidad de fortalecer las rutas de atención, mejorar los sistemas de protección y garantizar que las denuncias sean atendidas con rapidez y enfoque de género. Foto:EFE/ Luis Eduardo NoriegaUn llamado urgente a los Estados de la regiónMás allá de las cifras y los casos individuales, el informe presentado ante la OEA plantea un llamado urgente a los gobiernos de la región para que adopten medidas más contundentes frente a la violencia contra las mujeres.La investigación concluye que los feminicidios representan la expresión más visible de una cadena de violencias que comienza mucho antes del crimen y que suele estar acompañada por amenazas, hostigamientos, agresiones físicas y violencia psicológica.Por esa razón, Fondejusticia y Verdad insiste en que la protección efectiva de las mujeres no puede limitarse a la reacción posterior a los hechos, sino que debe centrarse en la prevención, la detección temprana de riesgos y el acceso real a la justicia.El mensaje final del informe es contundente: mientras una sola mujer siga siendo asesinada por razones de género, la deuda de los Estados con la protección de los derechos humanos de las mujeres seguirá abierta. Por eso, la consigna que da nombre al documento se mantiene vigente y resume el reclamo de miles de víctimas en la región: “Las queremos vivas, ni una más, ni una menos”.Jhoan Sebastian Cote Lozanojhocot@eltiempo.com@SebasCote95 en XMÁS INFORMACIÓN EN SECCIÓN JUSTICIA Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







