La Policía Nacional ha desarticulado en Caspe una organización criminal presuntamente dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación laboral. La operación se ha saldado con cuatro detenidos y la liberación de siete trabajadores rumanos que, según la investigación, fueron captados en su país mediante ofertas de empleo cuyas condiciones no se correspondían con la realidad.
La investigación se inició tras una petición de colaboración de la Policía de Rumanía, después de que dos ciudadanos de ese país, empleados en una explotación agrícola de Caspe, comunicaran a través de sus familiares que se encontraban retenidos contra su voluntad. Tras recibir la información, los agentes pusieron en marcha un operativo que permitió localizar y liberar a ambos trabajadores.
Las pesquisas posteriores revelaron la existencia de un grupo criminal presuntamente dedicado a la explotación laboral de ciudadanos rumanos. Días después, la Policía desplegó un amplio dispositivo en la finca agrícola donde habían sido encontradas las primeras víctimas ante la sospecha de que pudiera haber más afectados.
Durante la intervención fueron detenidos cuatro miembros de la organización y se identificó a 91 trabajadores rumanos que vivían en contenedores prefabricados en condiciones precarias. Según la investigación, los empleados eran alojados en casetas con capacidad para diez personas y debían pagar dos euros diarios por servicios básicos como cocina, agua potable y agua caliente, pese a que inicialmente se les había prometido alojamiento gratuito.







