Antes de que Maná fuera una banda mirada por el mundo entero, hubo una noche —en realidad, tres— en que Lima les mostró algo que no olvidarían más. Era 1993 y el grupo mexicano apenas empezaba a despegar cuando llegó a la Feria del Hogar y se encontró con una multitud que cantaba sus canciones como si las conociera desde siempre.