Fiel a su gesto contenido y verbo pausado, Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico a la presidencia, reconoció el resultado del preconteo que lo sitúa por detrás del abogado ultraderechista Abelardo de la Espriella. Pero no concedió la derrota. En la misma intervención anunció que su campaña ya había iniciado la impugnación de 33.000 mesas en todo el país y trasladó la definición de la Presidencia al escrutinio oficial. "El preconteo que se ha realizado en la noche de hoy lo reconocemos como un dato que es, aún, no oficial ni vinculante", dijo ante sus seguidores. La consigna del oficialismo que el presidente saliente Gustavo Petro y Cepeda lanzaron a sus bases cabe en una frase: todavía no hay presidente.PublicidadDel otro lado, un flamante De la Espriella celebró el triunfo sin esperar a nadie. Lo hizo desde Barranquilla, su feudo costeño y cuartel general de campaña, envuelto —como desde hace semanas— en la simbología patriótica que ha convertido en marca: la camiseta de la Selección, las banderas, el tigre como tótem y apodo. Desfiló en caravana subido a un coche de cristal blindado hasta el monumento de la Ventana al Mundo y exhibió, recién recibida, la felicitación de Donald Trump, que coronó en Truth Social con un "Él ganó, GRANDE" el triunfo de su aliado. No fue el único en correr a saludarle: a la lista se sumaron Javier Milei y el gabinete de Giorgia Meloni, una nómina que lo inscribe sin disimulo en la ola de la nueva derecha autoritaria que se extiende por toda América, de Estados Unidos a Argentina. De la Espriella, que ha hecho de esa sintonía internacional una de sus banderas, se sabe parte de ese tiempo político y lo reivindica.Los datos que entregó la Registraduría con el 99,99% de las mesas informadas dibujan el desenlace más ajustado de una segunda vuelta en la historia colombiana. De la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, obtuvo 12.959.542 votos (49,66%) frente a los 12.708.712 de Cepeda (48,70%): apenas 250.000 papeletas de diferencia, menos de un punto porcentual. "Hemos llegado a esta última instancia con la más estrecha diferencia en votos que registre cualquier elección de segunda vuelta en la historia electoral colombiana", subrayó Cepeda durante su discurso.Cepeda, sobre la impugnación de las mesas: "Una a una deberán ser objeto del escrutinio"El reconocimiento fue, por tanto, parcial y calculado. A renglón seguido, Cepeda informó de que "decenas de miles de abogadas y abogados" de su estructura de testigos electorales estaban ya impugnando las mesas. "Una a una deberán ser objeto del escrutinio", advirtió. El compromiso del Pacto, repetido por sus dirigentes, es aceptar el resultado solo una vez concluya el escrutinio oficial y se hayan hecho las verificaciones.PublicidadTras esa cautela late una tesis que el oficialismo lleva deslizando desde hace días: la de unos comicios contaminados por irregularidades e injerencia extranjera. Ya durante la jornada, Petro denunció anomalías en el voto de los colombianos en el exterior y exigió reforzar la vigilancia en los consulados. Cepeda, que reivindicó haber hecho "una campaña limpia, transparente y honesta", no dio por perdida la batalla. "Vamos al escrutinio. Vamos a la movilización social. No tenemos miedo", afirmó.El presidente saliente reforzó esa lectura desde X, donde se maneja con más beligerancia que su candidato. Reclamó impugnar de inmediato las mesas cuyas actas circularan sin la firma de los jurados, recordó que ninguno de los dos aspirantes roza el umbral del 50% y zanjó la cuestión en dos frases secas: "Es el escrutinio el que determina quién es el presidente" y "Obedezco a los jueces". "Nos vamos a escrutinios", remató, en un mensaje que mezcla el llamado a la calma con la advertencia de que nada está cerrado.La mayor bolsa de votantes fuera del país está en Estados UnidosEl segundo frente que abrió Petro es el de la soberanía. El mandatario cifró en unos 177.000 votos la ventaja de De la Espriella en el exterior, el terreno donde el oficialismo concentra sus sospechas de posible fraude e irregularidades.PublicidadLa mayor bolsa de votantes fuera del país está en Estados Unidos, donde hay cerca de medio millón de colombianos inscritos en los consulados. Allí, el candidato ultra, que vivió en el país, cuenta con nacionalidad estadounidense y goza de una gran red de amistades dentro de los círculos nobles de Miami, arrasó en este segunda vuelta: 179.814 votos (80,58% de los sufragios válidos) frente a 41.125 votos de Cepeda (18,43%). Es decir, más de 125.000 votos de diferencia, más de la mitad de los 250.000 votos que dividen a ambos candidatos.La campaña que el ultra ha realizado en Estados Unidos está en el punto de mira del oficialismo. Espriella impulsó una campaña para el registro consular –condición indiespensable para poder votar– apoyada en iglesias evangélicas y en su cultivada sintonía con el Partido Republicano. Meses atrás, el propio Cepeda ya había tachado de injerencista ese respaldo.La batalla jurídica: preconteo y escrutinioLa izquierda colombiana se prepara para una batalla legal. El preconteo que se conoció anoche es un recuento provisional y veloz que hacen los jurados de cada mesa a pie de urna; ofrece una tendencia, pero carece de valor jurídico. El que decide es el escrutinio: la revisión oficial, acta por acta, de los votos físicos guardados bajo llave —los originales en papel, no las fotografías ni los documentos escaneados—. Ese proceso asciende peldaño a peldaño, del nivel municipal al departamental y, por último, al nacional, hasta que es el Consejo Nacional Electoral, y no la Registraduría, quien proclama al ganador. "La Registraduría no cuenta votos, la Registraduría no declara los resultados", resumió el registrador Hernán Penagos. Salvando las distancias, es el equivalente al recuento que en España resolverían las juntas electorales, pero multiplicado por la escala y la litigiosidad de un país de 50 millones de habitantes.Colombia batió récord de participación y quedó dividida casi por la mitadTampoco se impugna sin motivo. Para pedir el recuento de una mesa debe existir una causal prevista en el Código Electoral: tachaduras, errores aritméticos o inconsistencias en las actas. Las 33.000 mesas que reclama el Pacto equivalen a cerca del 27% de las aproximadamente 120.000 habilitadas dentro y fuera del país, un volumen inédito que tensará durante días el aparato de escrutinio. Para fiscalizarlo, la coalición asegura haber desplegado cerca de 5.900 abogados y una red de testigos digitales encargada de vigilar que no se carguen actas sin firmar.En cualquiera de los escenarios, Colombia batió récord de participación y quedó dividida casi por la mitad. La jornada superó los 26 millones de votantes y marcó la afluencia más alta en una segunda vuelta presidencial en décadas, con dos proyectos de país enfrentados de forma casi simétrica. De un lado, el bloque progresista de Cepeda y Aida Quilcué –candidata a la vicepresidencia perteneciente a los pueblos originiarios–, que aspiran a blindar las reformas laboral, pensional y de salud del petrismo y que firmó la mayor votación de la izquierda en la historia del país, por encima de los 12,7 millones de papeletas. Del otro, la ultraderecha de De la Espriella, que promete un modelo Bukele contra el crimen, el fin de las negociaciones de paz, la legalización del porte de armas para civiles, el adelgazamiento del Estado y la salida de Colombia de organismos como la Corte Interamericana de Derechos Humanos, además de recomponer las relaciones con Israel y con Washington.Las cuentas que no acompañan a CepedaEl obstáculo para el oficialismo es estadístico. Un análisis de La Silla Vacía sobre todas las presidenciales desde 2010 concluye que la mayor corrección registrada entre el preconteo y el escrutinio fue de apenas 0,13 puntos porcentuales, en la segunda vuelta de aquel año; en 2022, cuando Petro derrotó a Rodolfo Hernández, la variación se quedó en torno al 0,1%. Para revertir una ventaja de casi un punto, Cepeda necesitaría una corrección más de diez veces superior a cualquier precedente, algo nunca visto en una elección presidencial colombiana.PublicidadConvertir un ajuste técnico de actas en la prueba de una injerencia es la carta que el petrismo se reservaLa campaña del Pacto cree que esta vez puede ser distinto. Recuerda que en las legislativas de 2022 su coalición sumó curules durante el escrutinio y confía en que la revisión del voto exterior altere el balance. Pero su apuesta no descansa tanto en la aritmética como en la sospecha: el oficialismo da por hecho que es justo en el sufragio del extranjero —donde, insiste, se concentran las anomalías y la mano de Washington— donde el recuento podría deparar sorpresas. Convertir un ajuste técnico de actas en la prueba de una injerencia es, en el fondo, la carta que el petrismo se reserva para deslegitimar el triunfo de De la Espriella si el escrutinio acaba por confirmarlo.El día después: una victoria sin colchónSi el escrutinio confirma el preconteo, De la Espriella llegará a la Casa de Nariño en una posición más frágil de lo que sugiere el triunfo. Es un outsider en estado puro: un abogado que jamás ha ocupado un cargo público, que en julio de 2025 fundó un movimiento por recogida de firmas y que un año después disputa la presidencia. Pero ese ascenso meteórico tiene un reverso. Defensores de la Patria ni siquiera presentó listas propias al Congreso en las legislativas de marzo, de modo que el futuro presidente carece de bancada. Su base parlamentaria es prestada: los cuatro senadores de la ultraderechista Salvación Nacional y los apoyos que sumó para la segunda vuelta de sectores del Conservador, La U y el Liberal. Enfrente tendrá a un Pacto Histórico consolidado como primera fuerza individual del Senado, con 25 escaños, y a una izquierda dispuesta a hacer oposición desde el primer día.Su victoria evoca en parte la irrupción de Álvaro Uribe en 2002, cuando un aspirante de mano dura rompió el tablero tradicional; pero Uribe llegó con estructura territorial y aliados, y a De la Espriella le falta ese andamiaje.PublicidadEl ultra también enfrentará el pulso de la calle. Cepeda dejó claro que, de confirmarse el resultado, el Pacto Histórico pasará a una oposición activa: "No vamos a permitir que retrocedan las conquistas sociales que hemos construido en estos años en Colombia", advirtió, apelando a la fuerza de la movilización. La respuesta del ganador llegó desde Barranquilla con el tono vehemente de la campaña: pidió a Petro y a Cepeda "abstenerse de desatar un incendio social", aseguró que "no habrá una tercera vuelta en las calles" y les conminó a "hacer las maletas" para ejercer la oposición.Quedan así dibujados los contornos de un país en suspenso. Durante los próximos días, el peso de la decisión se desplaza de las urnas a las comisiones escrutadoras, a los jueces y notarios que cotejarán acta por acta. El preconteo apunta a un nuevo presidente de la ultraderecha, otro más en América Latina.
La 'bukelización' llama a las puertas de Colombia: Espriella canta victoria tras un cristal blindado y la izquierda mantiene 33.000 mesas bajo sospecha
El Pacto Histórico reconoce el preconteo, pero sostiene que "todavía no hay presidente" y traslada al recuento voto a voto la última batalla de unos comicios que parten a Colombia por la mitad....











