Abelardo De La Espriella ha ganado las elecciones colombianas según los resultados del preconteo pero el oficialismo se niega a reconocer la victoria del abogado hasta conocer el resultado del escrutinio legal. Apenas 0,95 puntos separaron en ese recuento preliminar al representante de una derecha antisistema, similar a la de Donald Trump en EEUU, y su rival Iván Cepeda, abanderado del presidente saliente, Gustavo Petro, y de la izquierda dogmática en Colombia. El resultado deja a un país partido en dos mitades casi perfectas, como ha sucedido recientemente también en la vecina Perú, en un ambiente de polarización que podría tensionarse considerablemente porque un escenario de impugnación electoral es inédito en la historia reciente. Todo ello en un país que ya es un polvorín y mantiene hasta seis conflictos armados activos entre el Ejército Nacional, la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), los narcoparamilitares del Clan del Golfo y varios grupos de disidentes de las extintas FARC que se nutren del negocio del narcotráfico y la minería ilegal. TE PUEDE INTERESAR "Petro y Cepeda, absténganse de desatar un incendio social", reclamó De La Espriella en su discurso de la victoria ante miles de seguidores en la costeña Barranquilla, donde ha vivido durante buena parte de su vida. "Respeten el veredicto popular. Aquí no habrá tercera vuelta en las calles, acaten sus resultados, hagan sus maletas y prepárense para ejercer la oposición", expresó el abogado, en una alocución en la que habló de "reconciliación" y de gobernar "para todos los colombianos" entre la algarabía de quienes se concentraban en el lugar, la mayoría ataviados con la camiseta de la selección colombiana, zamarra que De La Espriella ha convertido en uno de los símbolos de su campaña ante las críticas del progresismo. De La Espriella ha hecho campaña apoyándose en las redes sociales y no son pocos los analistas que consideran que su buen desempeño en el mundo digital ha sido lo que le ha dado ese plus necesario para imponerse por la menor diferencia en puntos porcentuales de la historia de las segundas vueltas en Colombia. Sus mensajes en TikTok y YouTube han sido tan claros y meridianos como en sus discursos: nada de medias tintas, mano dura -quiere construir diez megacárceles en Colombia al estilo de las prisiones del salvadoreño Nayib Bukele- liberalizar aún más una economía ya de las más desreguladas de América Latina y medidas de moral conservadora. Está en contra del aborto, de la adopción monoparental y la eutanasia, aunque asegura que respetará los fallos judiciales que mantienen esos derechos. Con eslóganes pegadizos, un verbo frenético y mucho carisma, ha logrado hacerse con la presidencia a la espera del escrutinio definitivo a pesar de ser un "outsider" -no ha ocupado cargo político alguno durante su vida laboral- y de la polémica que siempre le acompaña por haber defendido a algunos de los paramilitares, mafiosos y corruptos más célebres del país, incluido Álex Saab, testaferro del líder venezolano Nicolás Maduro, y que recientemente fue extraditado por el Gobierno interino de Delcy Rodríguez a EEUU para ser procesado por lavado de dinero. "A nuestros aliados internacionales les digo que Colombia vuelve a ser una democracia firme, confiable y respetable. Volveremos a ocupar nuestro lugar entre las naciones. Volveremos a fortalecer nuestras relaciones con todos los países que respetan la democracia. Seremos un socio serio, un aliado leal y una voz firme en defensa de la libertad del continente", señaló De La Espriella. Uno de los primeros en felicitarle personalmente por vía telefónica fue Donald Trump. El presidente estadounidense apoyó la campaña del abogado decididamente mediante hasta tres mensajes en redes sociales durante la campaña de cara a la segunda vuelta. Colombia volverá con De La Espriella a ser uno de los máximos y más cercanos aliados de EEUU en el mundo, como fue durante décadas antes de la victoria de Petro que, más allá de las profundas diferencias e incluso de los encontronazos que ha tenido con Trump, no ha querido romper con Washington y ha mantenido importantes vasos comunicantes entre los dos países. Los festejos en Barranquilla contrastaban con el ambiente tenso en el lugar donde Cepeda recibió los resultados, un teatro de la capital, Bogotá. Había un ambiente enrarecido, pero no de derrota como se masca en las sedes de los candidatos presidenciales perdedores. El recuento del preconteo fue estrechándose con el paso de los minutos y el resultado final, apenas 250.000 votos de diferencia y menos de un punto, hicieron que en la sede comenzase a hablarse poco a poco de batallar acta por acta los votos y judicializar la elección. Fue el mismo presidente saliente Petro quien se encargó de encender esa llama a través de las redes sociales. "No se puede proclamar ninguno presidente. Es el escrutinio el que determina quién es el presidente. Obedezco a los jueces", señaló el mandatario que desde hace semanas asegura que el sistema de preconteo tiene un margen de error y es sujeto a intervención de terceros países, reclamando esperar al escrutinio voto por voto. El sistema de preconteo es cierto que ha fallado en otras ocasiones, especialmente en las legislativas de 2022, cuando el Pacto Histórico recuperó medio millón de votos en el escrutinio final. Este mismo año se produjo una situación similar porque el progresismo recuperó también en las legislativas cuatro asientos en la Cámara de representantes con respecto al resultado en el preconteo. Pero esa situación, alertan los analistas, se produjo en las elecciones al Congreso, en las que hay multitud de listas, incluso abiertas, y es más propenso el error humano. En las segundas vueltas presidenciales, la situación es distinta. La diferencia entre el resultado del escrutinio y del preconteo es mínima. La mayor se dio en las elecciones de 2010. La diferencia entre los candidatos en esa cita se movió apenas 0,13 puntos. Eso sí, el escenario de la impugnación masiva de actas es inédito y eso sí crea incertidumbre. Cepeda aceptó los resultados del preconteo, pero dijo que tenía solo valor informativo y que había que esperar como dicen las leyes al escrutinio final y a los resultados de las impugnaciones. "Nuestro grupo de testigos está preparado para impugnar 33.000 actas de votación a nivel nacional", dijo Cepeda en un discurso la noche del domingo levantando los vítores de sus seguidores. Petro denunció en redes sociales casi al mismo tiempo que había un número indeterminado de actas que no contaban con la firma de los miembros de mesa. Hubo problemas inmediatos porque más de un centenar de abogados simpatizantes del petrismo se dirigieron al mayor centro de votación de Bogotá para ejercer de fiscalizadores, la policía no dejó entrar a la mayoría y Petro reclamó públicamente cambiar al oficial al mando del operativo de la fuerza pública en el lugar. Paralelamente iniciaron manifestaciones de seguidores del oficialismo en algunos puntos de Bogotá y de Cali que ya fueron importantes en los estallidos sociales de 2019 y de 2021. Petro y Cepeda han asegurado que respetarán el resultado del escrutinio definitivo sean cuales sean. Podrían tardar en llegar varios días en los que el país corre riesgo de tensionarse.