Una viuda de edad avanzada mira su futuro con preocupación. Vive en un barrio bonito y, aunque su pensión no es nada del otro mundo, le llega para pagar el piso en el que lleva viviendo tantos años. Pero se hace mayor y se siente un poco sola. “Me gustaría que se hiciera un centro de salud y un parque”. Sus deseos son escuchados pero, en el momento en que la administración acepta construirlos, queda automáticamente expulsada del barrio.

Esta anciana desahuciada no existe. En realidad, es el alter ego de un adolescente de origen migrante. Está participando del taller ‘Gentrifi...qué!?’, un juego para explicar qué es la gentrificación, a quién afecta y con qué consecuencias. Y, quizás, cómo resistirse a ella. Está pensado para adaptarse a cualquier territorio y edad y para personas que no necesitan tener conocimientos previos. Hoy, los escogidos son alumnos de 4º de la ESO del Instituto Angeleta Ferrer, de Barcelona.

Se trata de una especie de juego de las sillas —más complejo y político— en el que los participantes encarnan personajes a los que les han sido asignados unos puntos. Por otro lado, hay barrios con un determinado nivel de vida y ocupación máxima. La dinámica es sencilla: nadie puede estar ni sobrepoblar una zona con un estatus superior al de los puntos que tenga. El objetivo es evitar la expulsión.