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La noche del lunes 12 de diciembre de 2022 todavía reaparece, a veces con más detalles, en los sueños de Renato Murillo Reyes.

Tenía 22 años, estudiaba medicina, era bombero y decidió asistir a una marcha convocada para protestar por las muertes de David Atequipa y Beckham Quispe, en Apurímac, durante las primeras protestas contra la expresidenta Dina Boluarte.

Renato Murillo se sumó a sus compañeros para aportar sus conocimientos en primeros auxilios. "Siempre he tratado de brindar apoyo dentro de mis posibilidades", recuerda.

Alrededor de las 8.30 de la noche, en el Pasaje Belén, a unos metros de la Plaza San Martín, una bomba lacrimógena disparada a corta distancia le impactó entre los ojos. Perdió el conocimiento y fue trasladado al Hospital Loayza, en la avenida Alfonso Ugarte, donde permaneció 12 días en coma. Los manifestantes que lo auxiliaron lo "velaron" en el lugar donde cayó, convencidos de que había muerto por la cantidad de sangre que dejó en el lugar.