Un policía, sin motivo alguno, disparó un proyectil de gas lacrimógeno en el rostro de Renato Murillo durante las manifestaciones de protesta contra el régimen de Dina Boluarte. Estuvo 12 días en coma y hoy arrastra secuelas. A poco de graduarse como abogado, relata a La República cómo cambió su vida mientras la Fiscalía acusa al exjefe policial Víctor Zanabria Angulo y a su cadena de mando por las lesiones sufridas por Murillo.