Noticia Exclusivo suscriptores Un monitoreo de MapBiomas Alerta Colombia detectó 199,4 hectáreas deforestadas por extracción ilegal de oro en el río Puré.Alertas satelitales registran nueve focos de deforestación asociados a la explotación aurífera en la Amazonia colombiana. Foto: MapBiomas Alerta ColombiaPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD22.06.2026 16:57 Actualizado: 22.06.2026 16:57

La minería ilegal de oro continúa avanzando sobre uno de los territorios más remotos y biodiversos de la Amazonia colombiana. Imágenes satelitales y alertas de monitoreo difundidas por la plataforma MapBiomas Alerta Colombia evidencian que al menos 199,4 hectáreas de bosque han sido deforestadas en el río Puré para dar paso a actividades de extracción aurífera, una situación que preocupa por sus efectos sobre los ecosistemas amazónicos, las fuentes hídricas y los pueblos indígenas que habitan la región. LEA TAMBIÉN De acuerdo con el reporte, los eventos comenzaron a ser detectados en enero de 2025 en territorio colombiano, ingresando desde la frontera con Brasil. Desde entonces, el curso del río Puré ha registrado una creciente presión derivada de la minería de oro, una actividad que implica contaminación del agua, alteración de los cauces, remoción masiva de sedimentos y afectaciones directas a la biodiversidad.La actividad pone en riesgo ecosistemas estratégicos, especies emblemáticas y territorios indígenas. Foto:MapBiomas Alerta ColombiaLas alertas identificadas por MapBiomas muestran varios focos de deforestación asociados a la explotación minera. El mayor de ellos corresponde a un área de 53,40 hectáreas, seguido por otros de 37,80; 29,39; 24,09 y 18,28 hectáreas. En total, nueve eventos principales explican gran parte de la transformación observada en este sector de la Amazonia, donde las imágenes comparativas de antes y después permiten observar la sustitución del bosque por extensas superficies intervenidas para la extracción del mineral.Una realidad que lleva años presentándoseLa situación del río Puré no es un fenómeno aislado. Diversos informes coinciden en señalar que la minería aurífera ilegal se ha convertido en una de las principales amenazas para la Amazonia noroccidental y para los territorios indígenas que dependen de estos ecosistemas.Según el Observatorio Amazonia de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), la minería ilegal e informal de oro se ha expandido en toda la región impulsada por factores como la pobreza rural, la falta de oportunidades económicas legales, la débil presencia estatal y el elevado precio internacional del metal precioso.Según datos de la FCDS, entre 2013 y 2023 se exportaron alrededor de 6.000 toneladas de oro desde Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador y Brasil hacia mercados de América del Norte, Europa, Asia, Medio Oriente y el Caribe. Más de la mitad de ese volumen tendría origen ilegal o informal.Casi 200 hectáreas de bosque amazónico han sido arrasadas por la minería ilegal en el río Puré. Foto:MapBiomas Alerta ColombiaLa organización advierte que la minería aurífera ilegal genera impactos que trascienden la destrucción ambiental. Además de la deforestación y la contaminación de los ríos con mercurio, la actividad fortalece economías ilícitas, financia grupos armados y provoca profundas transformaciones sociales en las comunidades amazónicas.Entre las consecuencias identificadas se encuentran el debilitamiento de la autonomía indígena, el aumento de la violencia, el reclutamiento forzado, la explotación laboral y sexual, los desplazamientos y la ruptura de prácticas culturales y espirituales ligadas al territorio. LEA TAMBIÉN La contaminación por mercurio constituye una de las principales preocupaciones. El metal utilizado para separar el oro termina acumulándose en los ecosistemas acuáticos y en los peces que forman parte esencial de la dieta de las poblaciones amazónicas. Como resultado, incluso comunidades alejadas de los centros de extracción pueden verse afectadas por procesos de intoxicación y bioacumulación.La FCDS recuerda que en Colombia algunas comunidades indígenas del macroterritorio Jaguares del Yuruparí, incluyendo habitantes del resguardo Puerto Zábalo-Los Monos, han registrado concentraciones de mercurio en sangre hasta cuatro veces superiores a los niveles permitidos debido a la contaminación en la cuenca del río Caquetá.Las imágenes muestran la transformación acelerada del paisaje amazónico por la extracción de oro. Foto:MapBiomas Alerta ColombiaDentro de este panorama regional, el río Puré aparece como uno de los casos más críticos. El informe del Observatorio Amazonia señala que en noviembre de 2024 fueron detectados 29 puntos de extracción minera en esta zona. Posteriormente, entre marzo y abril de 2025, el monitoreo identificó 27 dragas operando a lo largo del río.Estas embarcaciones constituyen una de las principales herramientas de la minería aurífera ilegal en la Amazonia. El estudio explica que su proliferación se ha convertido en una amenaza creciente para los ecosistemas amazónicos y los territorios indígenas. La facilidad para construirlas y las elevadas ganancias derivadas de la extracción de oro han favorecido su rápida expansión en ríos transfronterizos de la región.La más reciente operación para frenar a ilegalesLa magnitud del fenómeno llevó a Colombia y Brasil a desarrollar una de las operaciones más ambiciosas contra la minería ilegal en la cuenca amazónica. En noviembre de 2025 ambos países ejecutaron la operación binacional denominada “Amazonía Libre II”, considerada por las autoridades como un hito en la cooperación ambiental y de seguridad entre las dos naciones.El operativo tuvo como objetivo los ríos Puré, Purité y Cotuhé, donde fueron destruidos 14 “súper dragones mineros”, maquinaria de alta capacidad utilizada para la extracción ilegal de oro. Ocho de estas estructuras fueron inhabilitadas en territorio colombiano y seis en Brasil.La intervención movilizó a 92 uniformados de la Dirección de Carabineros y Protección Ambiental, la Policía Nacional, la Fuerza Aeroespacial Colombiana, la Policía Federal de Brasil y otras entidades de cooperación internacional.El fenómeno refleja una problemática regional con presencia de redes criminales transfronterizas. Foto:MapBiomas Alerta ColombiaAdemás de las dragas, las autoridades destruyeron 33 motores, tres remolcadores y una excavadora, e incautaron 4.800 galones de combustible, 2,5 kilogramos de mercurio, 25 cilindros de gas y una planta eléctrica.Las autoridades estimaron que cada una de estas dragas tenía capacidad para extraer hasta 6.000 gramos de oro mensuales y generar ingresos cercanos a los 9,3 millones de dólares al mes. Según el balance oficial, el golpe afectó directamente las finanzas de estructuras criminales que operan en la región y que obtienen recursos mediante la imposición de tributos ilegales sobre la actividad minera. LEA TAMBIÉN Durante el operativo también se registraron hostigamientos armados, un hecho que, según las autoridades, evidencia la capacidad de reacción y el nivel de organización de las redes criminales vinculadas a esta economía ilícita.La operación buscó además evitar nuevos vertimientos de combustibles y mercurio en una zona ambientalmente estratégica. El área intervenida alimenta un Parque Nacional Natural donde habita la última tribu no contactada de Colombia y donde sobreviven especies emblemáticas como el delfín rosado, el jaguar, el manatí, el oso hormiguero y el mono tití.El problema de la minería ilegal de oroLa gravedad de la situación en el río Puré se inscribe dentro de una problemática nacional mucho más amplia. De acuerdo con el Informe Nacional sobre Minería Ilegal y Contaminación por Mercurio divulgado por la Procuraduría General de la Nación, la minería ilegal ha estado presente en 29 de los 32 departamentos del país durante la última década.Entre los territorios más afectados figuran Antioquia, Bolívar, Chocó, Santander, Caldas, Nariño, Valle del Cauca, Cauca, Boyacá, Amazonas, Putumayo y Guainía. El Ministerio Público señaló que más de la mitad de los municipios colombianos han sufrido impactos relacionados con esta actividad. LEA TAMBIÉN La Procuraduría advierte que la extracción ilícita de minerales se ha consolidado como uno de los principales conflictos socioambientales de Colombia, al generar deforestación, contaminación con mercurio, desplazamientos forzados, violencia y riesgos para la salud de las comunidades ribereñas.El organismo también recordó que, según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la minería de oro de aluvión afecta más de 94.000 hectáreas en el país y que el 73 % de esa actividad corresponde a explotación ilícita.A ello se suma que Colombia registra la mayor liberación de mercurio per cápita al medio ambiente, una situación que, según la Procuraduría, ha provocado daños irreversibles tanto en los ecosistemas como en la salud humana.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.