La epidemia de ébola que afecta a la República Democrática del Congo continúa agravándose y mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales. El Ministerio de Salud congoleño informó que el brote alcanzó los 1.003 casos confirmados, mientras la cifra de personas fallecidas ascendió a 254. Trabajadores humanitarios calificaron el escenario como “potencialmente devastador” y advirtieron que los equipos de respuesta enfrentan “enormes obstáculos” para contener la transmisión. La Organización Mundial de la Salud (OMS) continúa evaluando vacunas y terapias experimentales, aunque por ahora las herramientas disponibles se limitan al aislamiento de pacientes, el rastreo de contactos y la atención médica de soporte. Desde el campamento de refugiados y desplazados de Kigonze, situado en Bunia, capital de la provincia de Ituri, funcionarios manifestaron su preocupación tras registrarse varias muertes sin explicación inmediata. Además, se incrementó el temor a que el virus Bundibugyo pueda ingresar a los asentamientos.

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