La preocupación crece entre las agencias humanitarias por el impacto que podría desencadenar la enfermedad en los campamentos de desplazados instalados al este del segundo país más grande de África.

La violencia, los desplazamientos y la desinformación complican la respuesta sanitaria ante un brote que ya deja 245 muertos en el este del país.

Las autoridades reconocen que aún no identifican al paciente cero y que deben rastrear a más de 35.000 personas que tuvieron contacto con infectados