La victoria de Abelardo De La Espriella revela algo más que un efecto péndulo en la política colombiana. Marca la entrada del país en una tendencia regional dominada por liderazgos carismáticos, discursos de autoridad, comunicación directa en redes sociales y una derecha que ya no teme reivindicarse como tal.Ese giro conecta a Colombia con una tendencia internacional que en los últimos años ha tenido referentes como Javier Milei, Donald Trump, Jair Bolsonaro y Nayib Bukele. En distintos contextos, todos han capitalizado el desgaste de la política tradicional y construyeron liderazgos que les hablan directamente a los inconformes.Abelardo De La Espriella promete gobernar para todos los colombianos: “Se acaban las divisiones”“Es un movimiento de origen popular e independiente en contra de un establecimiento que se volvió corrupto y, además, terriblemente ineficaz. Es un sentimiento de padres y madres que están angustiados por cómo está el país”, manifestó Enrique Gómez, senador elegido por el movimiento Salvación Nacional y jefe de debate del ahora presidente electo.Y esa nueva derecha, más cercana, emocional e intransigente en lo fundamental, viene a reemplazar caudillos cuyas banderas aún están vigentes, pero cuyo liderazgo comienza a verse eclipsado por nuevas formas de hacer política.Abelardo De La Espriella se dirige a sus seguidores desde el interior de una cabina blindada, durante su mitin de campaña en Buga, Colombia. Foto: AP Photo/Santiago SaldarriagaDurante dos décadas, la derecha en Colombia ha sido paralela a la historia del uribismo. El expresidente Álvaro Uribe Vélez terminó su segundo mandato como líder absoluto de ese sector, cuyas ideas trascendieron para convertirse en una fórmula para solucionar problemas económicos, de seguridad y gobernanza.Su sucesor y entonces heredero de su doctrina, Juan Manuel Santos, resultó elegido luego del segundo periodo de Uribe. Posteriormente, Óscar Iván Zuluaga pasó a la segunda vuelta en 2014 y, cuatro años después, Iván Duque logró llegar a la presidencia.Así recordó Abelardo De La Espriella a Miguel Uribe Turbay en su primer discurso como presidente electoPero el desgaste de su poder quedó en evidencia con la candidatura de Paloma Valencia, cuya principal oferta al electorado era traer de vuelta la doctrina uribista. “Uribe es mi papá”, dijo la candidata en varias oportunidades, pero, al mismo tiempo, diluyó la identidad de derecha que eso trae consigo.“Pensaron que escogiendo a Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial podían obtener más votos, pero terminó traicionándolos”, opinó en SEMANA el abogado Juan José Lafaurie, hijo de María Fernanda Cabal.Álvaro Uribe Vélez Foto: Getty Images via AFPLa apuesta por los votos de centro al escoger a Oviedo como fórmula, para muchos, es la razón por la que el elector uribista terminó sintiéndose más identificado con De La Espriella. Y muchos llaman a esta nueva etapa posuribismo, que consiste en las ideas uribistas, aunque representadas por otros.“Es el legado de Uribe, pero sin Uribe. El error estratégico fue la miopía de no comprender el momento político. De sentir que ser de derecha es un pecado, cuando es pensar que mi libertad llega hasta la libertad de los demás”, sostuvo María Fernanda Cabal, quien aseguró que el guiño al centro selló el fracaso: “Destruyeron la base de su propio partido”. Abelardo De La Espriella envía mensaje a quienes no votaron por élFue esa seguidilla de errores la que dejó al uribismo fuera de juego y, además, fuera del círculo cercano del nuevo presidente, en el que aún recuerdan los ataques recibidos de la campaña de Valencia.Manifestación en Bogotá. Foto: SEMANALa derecha que se supo comunicarLa derecha en Colombia era en ocasiones percibida como lejana y apática, mientras la izquierda era más cercana a sectores populares. De La Espriella, con carisma caribeño y un lenguaje cotidiano, lo revierte y, a través de redes sociales, les habla directamente a sus electores, saltándose a los intermediarios.“Llegó con una doctrina mucho más aterrizada, más fervorosa, más pasional. Llegó al corazón de la gente”, dijo el representante Miguel Polo Polo, uno de los primeros en apoyar al abogado en su candidatura presidencial.Y aseguró que el factor Caribe es trascendental: “Son condiciones especiales. El humor, la expresión corporal y oral. Llega con formas más provocadoras y aspiracionales por ser empresario, por mostrar su vida de lujos”.Abelardo De La Espriella a Gustavo Petro e Iván Cepeda: “Absténganse de desatar un incendio social… Acaten el resultado”Gómez, ahora jefe de la bancada oficialista, aseguró que se trata de que la gente entienda lo que propone de forma clara. “Representa una renovación en términos de región, de enfoque y de interacción con el electorado. Aquí no hay un tamal o un bus. Se ha logrado transmitir el mensaje de una manera muy clara”, opinó.A esto se le suma que el nuevo cuadrilátero de la política es el digital, más allá de las tarimas y las plazas llenas, donde De La Espriella, con una campaña feroz, logró sacar ventaja frente a sus rivales. “El desgaste de la plaza pública ya no es necesario”, agregó Cabal para este medio, y resaltó que “la política hoy en día se hace en las redes sociales”.Abelardo De La Espriella en su discurso de victoria en Barranquilla. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDOY no solo convierte la política en popular, también es más firme en convertirla en un asunto espiritual y orientado a valores familiares que vuelven a estar en auge y apuntan directo al corazón y al hogar de los electores.“Esto también es una batalla espiritual para recuperar el alma de Colombia. Ha calado porque la ciudadanía se identifica con esto. El 80 por ciento de la población se declara creyente”, agregó Enrique Gómez.Ahora, el reto de esta derecha outsider, franca y emocional que experimenta Colombia por primera vez, es gobernar. Convertir el fervor en resultados, la promesa de orden en seguridad, la crítica al Estado en eficiencia y el discurso contra la clase política tradicional en una forma distinta de ejercer el poder. Primera reacción de Donald Trump a la victoria de Abelardo De La Espriella: esta es la publicaciónDe La Espriella se consolida como el nuevo líder máximo. Logró interpretar el malestar ciudadano y ganar con él. Ahora deberá demostrar que esa nueva derecha no solo sirve para derrotar al petrismo, sino también para administrar el país.Es sabido que, más allá del Gobierno, esa nueva derecha busca construir sus propios espacios. Ya no quiere depender únicamente de candidaturas coyunturales ni de partidos heredados. Quiere levantar colectividades y plataformas desde las cuales pueda defender sus ideas y aspirar al poder.