DiligenciasLa irreflexiva atribuci�n de nacionalidades de la Ley de Memoria a hijos y nietos de exiliados se ha convertido en un problema para la democracia espa�ola�ngel V�ctor Torres, ministro de Pol�tica Territorial y Memoria Democr�tica.EFEActualizado Domingo,

junio

22:48Audio generado con IAComo ya vaticin� a finales del a�o pasado, la irreflexiva atribuci�n de nacionalidades de la Ley de Memoria a hijos y nietos de exiliados se ha convertido en un problema para la democracia espa�ola. Para empezar, el volumen de solicitudes ha desbordado cualquier previsi�n: casi dos millones y medio. Para continuar, la administraci�n ha tirado por la calle del medio y est� regalando nacionalidades al no exigir el supuesto material que permite acceder a las mismas: ser exiliado por razones pol�ticas e ideol�gicas. O sea, un fraude interpretativo porque el Estado no tiene capacidad exterior para poder hacer cumplir lo exigido por el legislador. Un pa�s de charanga.Los males no acaban ah�. En el PP est�n preocupados por los efectos de la ampliaci�n del cuerpo electoral. Y es normal. Resulta que el PSOE ha ganado el voto exterior en las �ltimas elecciones auton�micas pese a sufrir tremendos batacazos en el voto interior. Me parece apresurado, sin datos m�s claros, relacionar regalo de nacionalidades y resultados electorales. Sin embargo, se detectan en redes una gran cantidad de comentarios conspiranoicos sobre una posible adulteraci�n del censo para favorecer a la mayor�a que sac� adelante la Ley de Memoria. Montesquieu dijo que la suerte de las monarqu�as se cifraba en las leyes de sucesi�n a la Corona. Bien podr�amos decir que la legitimidad de las democracias se levanta sobre la confianza en el sistema electoral.Por lo tanto, necesitamos actuar en este tema con rapidez e inteligencia porque nos jugamos mucho. Solo nos faltaba que las pr�ximas elecciones se cuestionen desde el punto de vista electoral. El v�nculo entre derecho de sufragio y nacionalidad es un l�mite constitucional infranqueable. Pero eso es una cosa y otra que Ricardo Dar�n decida el resultado de las elecciones en Ja�n, donde no ha pisado nunca. Ante este delirio, deber�a modificarse con urgencia la LOREG para volver al voto rogado o exigir haber vivido en Espa�a un m�nimo n�mero de a�os para participar en las elecciones. En las municipales se requiere empadronamiento y nadie ha puesto el grito en el cielo. M�s adelante, dado el problem�n en el que nos ha metido este legislador disparatado, reformar la Constituci�n para incorporar una circunscripci�n exterior.