El estrecho de Ormuz, convertido en la principal arma de la guerra en Irán, ha evidenciado la importancia de los estrechos para la estabilidad geopolítica y el comercio de energía y mercancías que sostienen la economía global.

La importancia de esos cuellos de botella, que conectan océanos, mares y mercados y permiten a los barcos llegar más rápidamente a distintas partes del mundo, no depende de su tamaño, sino de lo difícil que resulta sustituirlos y la distancia marítima que logran acortar. “Los estrechos más importantes son los llamados sistémicos, es decir, los que no tienen una alternativa si el tránsito queda bloqueado”, explica a elDiario.es el investigador en Geopolítica Global y Seguridad Víctor Burguete, del CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs). En segundo lugar, el experto señala la importancia que tienen “a nivel regional por un producto específico o en términos militares”.