En El mundo sin nosotros, Alan Weisman (Mine�polis, 1947) nos propon�a un fascinante ejercicio de imaginaci�n: "Si la especie humana desapareciera de pronto �qu� quedar�a de nuestro paso por el planeta y cu�ntos a�os tardar�a la Tierra en recuperar el equilibrio?". En Lo �ltimo que se pierde (Debate), el periodista y divulgador cient�fico se hace ahora una pregunta si acaso m�s apremiante: "�C�mo adaptarnos a un mundo m�s caliente e impredecible, pero a�n reconocible, por las condiciones que nosotros mismos hemos creado?". "Las especies suelen ser ego�stas, y como parte de la especie humana no quiero que nuestra extinci�n sea prematura", reconoce con iron�a el autor norteamericano, con un espa�ol casi perfecto y aderezado por su contacto constante con M�xico (La Frontera) y su fruct�fera estancia en Colombia, que sirvi� de inspiraci�n para el cl�sico del ecologismo en los a�os noventa (Un pueblo llamado Gaviotas: el lugar donde se reinvent� el mundo). "Se extinguen las especies, pero la vida no se extingue sino que toma otra forma", advierte Weisman. "Esa es la lecci�n que extraje de El mundo sin nosotros... El planeta no lo vamos a salvar los humanos, sino que en todo caso se salvar� por s� mismo. La vida es muy resiliente y resurge, como ocurri� con la explosi�n de los mam�feros tras la extinci�n de los dinosaurios", argumentaLa sexta gran extinci�n est� en marcha, y si a�adimos el cambio clim�tico y los impactos de la sobrepoblaci�n y la agricultura, tenemos una receta casi completa para el colapso ambiental. Con esa sensaci�n inici� Alan Weisman su investigaci�n para Lo �ltimo que se pierde, como un funambulista haciendo equilibrios entre la esperanza y la desesperaci�n. "Al inicio me encontr� con gente que me dec�a: 'La esperanza es para los d�biles, lo que hace falta ahora es coraje'. Yo tambi�n ten�a mis dudas, me preguntaba si la esperanza pod�a ser una forma de autoenga�o. Empec� el libro bastante pesimista, por todos obst�culos que ve�a. Pero mi esperanza fue creciendo a medida que iba encontrando a esta gente visionaria, imaginativa y terca que est� trabajando por un mundo mejor", expone.Un largo viajeLa conclusi�n de este largo e ins�lito viaje -de las marismas de Mesopotamia a la bah�a de C�diz, de las islas Marshall al arrecife Mesoamericano, de los canales de los los Pa�ses Bajos a los manglares de Bangladesh- no podr�a ser al final m�s esperanzadora, a pesar de la pandemia y de los nubarrones geopol�ticos que se interpusieron en su escritura."Me fascina esa lucha humana por superar los obst�culos", reconoce Weisman. "Hay que encontrar siempre la manera de seguir adelante, y eso es algo que creo que forma parte de nuestro ADN. Lo cierto es que acab� el libro con bastante m�s esperanza que cuando lo empec�", asegura."�C�mo sabemos si es imposible si no lo intentamos?", fue la lecci�n de vida que recibi� del ingeniero Azzam Alwash y el activista Jassim Al-Asadi, co-fundadores de Nature Iraq y art�fices de la prodigiosa revitalizaci�n de las marismas de Mesopotamia, en un lugar perpetuamente amenazado por la guerra, las sequ�as, el petr�leo y la violencia pol�tica (la puesta en libertad de Al-Asadi despu�s de haber sido secuestrado es algo as� como el �ltimo �lito de esperanza al final del libro).En la bah�a de C�diz, Weisman se sube a la tripulaci�n de A Poniente con el chef �ngel Le�n, para narrar su empe�o por convertir una planta acu�tica en algo as� como el arroz de mar: "Me parece encomiable todo el esfuerzo que han puesto en la investigaci�n de la zostera marina, por si puede llegar a ser domesticada y cultivada. Hacen falta muchos experimentos porque, independientemente de que culminen con �xito o no, pueden ser muy instructivos para otros".Weisman ten�a muy claro de entrada que su viaje le iba a llevar hasta las islas Marshall, "por lo castigada que ha sido su poblaci�n en la historia con las pruebas nucleares y ahora en primera l�nea de fuego del cambio clim�tico por la subida del nivel del mar". Su primera incursi�n tras la pandemia fue precisamente los Pa�ses Bajos, para conocer de cerca la adaptaci�n al agua, y de ah� a Bangladesh, el pa�s permanentemente amenazado por las inundaciones. Tambi�n estuvo en la franja desmilitarizada entre las dos Coreas, y en su estado natal, Minnesota, acab� entre rejas junto a los activistas que se manifestaban contra un oleoducto: "Mi propio pa�s ha sido el m�s peligroso como periodista"Su querencia suramericana le llev� hasta Medell�n, para explorar el futuro de las ciudades ante el reto de la sobrepoblaci�n y el cambio clim�tico, y constatar de paso "c�mo los peores impulsos de la humanidad se pueden reconducir, y c�mo el miedo colectivo ante violencia puede dejar paso a un esp�ritu constructivo de convivencia que sirva de modelo a otros lugares en el mundo"."Durante la investigaci�n fueron surgiendo cosas totalmente inesperadas que pueden hacernos cambiar de rumbo", atestigua Weisman. "Como por ejemplo, la posibilidad de fabricar prote�nas y crear literalmente alimentos a partir del aire. O la busca de una nueva fuente ilimitada de energ�a, que bien podr�a ser la geot�rmica profunda que est� ya prob�ndose en Estados Unidos, por no hablar de la carrera para lograr finalmente la fusi�n". "No va a haber una soluci�n total, pero cada decisi�n cuenta", recalca el autor de Lo �ltimo que se pierde, algo as� como un rayo de esperanza en plena era Trump. "Estamos en un momento muy peligroso y no sabemos lo que puede durar. Pero lo que no es sostenible se derrumba tarde o temprano. Y lo cierto es que Trump quiere llevarnos de vuelta al siglo XX, mientras China nos est� dejando atr�s con sus bater�as y sus coches el�ctricos que les compran en todo el mundo: de Noruega a M�xico".
Alan Weisman, divulgador cient�fico: "El planeta no lo vamos a salvar los humanos, en todo caso se salvar� por s� mismo"
En El mundo sin nosotros, Alan Weisman (Mine�polis, 1947) nos propon�a un fascinante ejercicio de imaginaci�n: "Si la especie humana desapareciera de pronto �qu�...
Weisman documenta en "Lo último que se pierde" soluciones tech emergentes (proteína sintética, geotermia profunda, fusión) para un planeta más cálido. La carrera cleantech US-China rediseña presupuestos corporativos; cada innovación en energía ilimitada impacta decisiones de stack e inversión tech.










