La decisión del juez Juan Carlos Peinado de llevar a juicio a Begoña Gómez, la mujer del presidente del Gobierno, así como de retirarle el pasaporte, prohibirle salir de España y obligarla a comparecer cada 15 días, ha abierto más si cabe la grieta existente entre el Ejecutivo y el Poder Judicial.La serie de escándalos judiciales que golpean al Gobierno, como el caso Koldo, el caso Leire, el que afecta al hermano del presidente Sánchez o el que tiene imputado al expresidente Zapatero despiertan habitualmente los recelos del PSOE, más o menos explícitos, ante la Justicia o los jueces tras las causas.En el caso que afecta a Begoña Gómez, el discurso crítico y de desconfianza se acentúa, siendo el propio presidente Pedro Sánchez, habitualmente más cauto que sus ministros a la hora de sembrar la duda del lawfare, el primero que no duda en poner en cuestión la gestión del magistrado al cargo, en este caso, Juan Carlos Peinado.Cuando este sábado se conocía el auto de Peinado, la reacción de Moncloa no se hacía esperar. Fuentes de Presidencia no dudaban en acusar al magistrado de ser "un juez que ha llevado a cabo una instrucción que carece de todo sentido jurídico y que sólo atiende a motivos políticos".El Gobierno ha censurado la "persecución, la obsesión y la desproporción de este magistrado", y califica de "despropósito" la justificación de Peinado para retirarle el pasaporte a la mujer de Pedro Sánchez.En su auto, Peinado duda de si los agentes de policía encargados de la seguridad de Gómez puedan, en un momento dado, facilitar una hipotética fuga de la acusada.La reacción de Moncloa al auto de Peinado ha estado acompañada de una reacción casi al unísono de los ministros y altos cargos del PSOE, que incluso usando una etiqueta ("#YoConBegoña"), se han lanzado tanto a defender a la mujer de Sánchez como a atacar a Peinado, evidenciando el profundo divorcio entre dos de las ramas fundamentales de un estado de derecho.Ministros como Óscar Puente, Óscar López, Félix Bolaños, Diana Morant, Milagros Tolón o Arcadi España no han dudado en sembrar la duda sobre las motivaciones de Peinado en su procedimiento.Así, Puente decía que "esto lo está consintiendo la Audiencia Provincial de Madrid y el CGPJ". Muy agresiva fue Diana Morant, que llegó a decir este sábado que "se están cruzando todos los límites", que es "una persecución injustificable que no se sostiene" y que "la justicia no puede usarse como arma política".La ministra Tolón habló de "persecución injustificada" y el ministro de Justicia, Félix Bolaños, ha llegado a decir que el de este sábado era "un día nefasto para los que creemos en la Justicia".Óscar López, uno de los que suele ir más lejos en sus críticas a los jueces y a la Justicia cuando tratan casos de corrupción que rodean al PSOE, acusó a Peinado de "perseguir a una persona inocente por cuestiones políticas", mientras que Arcadi España fue más misterioso, diciendo que "todos sabemos lo que está pasando y por qué está pasando". Patxi López, portavoz socialista en el Congreso y que suele abonar la teoría del lawfare, también fue muy crítico: "Es imposible no indignarse ante tamaña desvergüenza. Que este señor siga siendo juez dice mucho de cómo funcionan algunos en este gremio. ¿Donde está el CGPJ?".
La decisión del juez Peinado sobre Begoña Gómez profundiza en la grieta entre el Ejecutivo y el Poder Judicial
El Gobierno intensifica sus críticas al magistrado, al que acusan de estar orquestando una 'persecución' y de tener una 'obsesión'.











