Cristina Lladó |
Madrid (EFE).- Los dragones que ahora pueblan sagas enteras en libros, series y películas no son nada nuevo en el mundo del arte; una mirada curiosa puede descubrirlos en una selección de obras del Museo del Prado que cuentan magníficas historias y leyendas bíblicas, mitológicas y del medievo.
En la cultura occidental, los dragones son seres aterradores que representan al demonio y los males del infierno, salvo cuando aparecen en escudos, blasones y firmas, entonces son benignos y prueba de fiereza y valentía, como el dragón rojo de la bandera de Gales.
Los dragones orientales también son buenos y, a diferencia de sus contrapartes occidentales, simbolizan la sabiduría, la buena fortuna y el poder.
Alfarje (techo artesonado plano), datado sobre el año 1400 que muestra un dragón, figura muy presente en heráldica. EFE/Maria Aguilella Pardo







