Seis músicos, vestidos con mamelucos de trabajo, tocan ritmos intrigantes desde un andamio. Debajo, una pantalla muestra una torre de perforación petrolera en funcionamiento frente a una pileta de lona, representando los estanques donde se almacena el agua necesaria para la fracturación hidráulica.

Todo esto sucede en Geonnitus, una instalación artística y audiovisual que busca dar vida a Vaca Muerta, el mayor yacimiento de petróleo y gas no convencional de Argentina y uno de los más grandes del mundo.

El arte se ha inspirado en la naturaleza desde tiempos inmemorables: se cree que un mural de 11 mil años de antigüedad que representa un volcán en Çatalhöyük, en la actual Turquía, es la pintura paisajística más antigua del mundo.

A medida que la magnitud de la crisis climática se vuelve abrumadora, un movimiento creciente de artistas latinoamericanos está utilizando su obra para recuperar una sensación de control. Geonnitus, que se expuso en marzo en el Centro de Experimentación del Teatro Colón en Buenos Aires, forma parte de esta corriente que se pregunta: ¿puede lo que la especie humana le está haciendo a la naturaleza traducirse en arte?

Desde el corazón petrolero en la Patagonia