Actualizado Domingo,

junio

00:14En las �ltimas semanas se ha producido un intenso debate sobre en qu� medida Europa se est� quedando atr�s frente a Estados Unidos en t�rminos de renta per c�pita y productividad, a ra�z de un art�culo de Paul Krugman, que concluye que la Eurozona apenas ha perdido terreno. As�, cuando el PIB per c�pita se mide en paridades de poder de compra corrientes (PPC), que permiten comparar la capacidad adquisitiva de d�lares y euros en cada econom�a, la UE27 ha pasado de niveles pr�ximos al 60% del de Estados Unidos a comienzos de siglo, a alrededor del 74% en los �ltimos a�os. La UE15 se mantiene cerca del 80% y Espa�a, con mayor volatilidad, ha avanzado desde algo m�s del 55% en 1990 hasta cerca de dos tercios del nivel estadounidense. Aunque Krugman no niega el mayor crecimiento de la productividad estadounidense, su conclusi�n es que esa diferencia no se traduce autom�ticamente en una brecha creciente de bienestar medido a precios corrientes.Philippe Aghion, Antonin Bergeaud y Luis Garicano han cuestionado esta evidencia, con el argumento de que, al comparar el crecimiento real y la productividad, no conviene cambiar cada a�o la vara de medir. La comparaci�n que defienden utiliza las paridades de poder de compra de un a�o base, por ejemplo, 2021, y respeta las tasas de crecimiento reales del PIB, una vez descontado el aumento de los precios. Con este m�todo, la comparaci�n cambia radicalmente. La UE15, que a principios de los a�os 1990 se situaba cerca del 90% de la renta per c�pita estadounidense, habr�a perdido 14 puntos en 2024. La UE27 habr�a cedido unos cuatro en tres d�cadas, y Espa�a unos 10, hasta situarse alrededor del 64%.Aunque ambas comparaciones son correctas, sus implicaciones son muy diferentes. La cuesti�n relevante es entender qu� nos dice cada una de ellas, tal y como ya analizaba en un art�culo de 1997. Las PPC corrientes responden a una pregunta: cu�nto puede comprar la renta de un pa�s con los precios relativos de cada a�o. Las PPC constantes responden a otra: cu�nto ha aumentado la cantidad producida, manteniendo fija la estructura de precios. La primera medida se acerca m�s al poder adquisitivo relativo en cada momento. La segunda es m�s informativa sobre la capacidad productiva acumulada. Mientras Krugman habla sobre la prosperidad relativa, Aghion y sus coautores lo hacen sobre la evoluci�n de la productividad. El propio Krugman ha sugerido una explicaci�n a esta paradoja: Estados Unidos produce m�s bienes y servicios tecnol�gicos, en los que la productividad crece m�s deprisa y los precios caen. Si el precio relativo de esos bienes disminuye, la ventaja productiva estadounidense se evidencia con mayor fuerza en las medidas reales que en las comparaciones internacionales a precios corrientes. El modelo te�rico que construye para validar su explicaci�n muestra que una econom�a en la que predominan las innovaciones tecnol�gicas puede crecer m�s en t�rminos reales sin que su PIB relativo respecto a otros pa�ses aumente en la misma proporci�n.Pero esta explicaci�n no resuelve una paradoja adicional. Desde 1995, la UE27, la UE15 y Espa�a han mejorado su PIB per c�pita relativo en PPC corrientes frente a Estados Unidos, gracias a que sus precios nacionales relativos han disminuido en algo m�s del 20%. La convergencia en renta corriente no ha estado acompa�ada de convergencia en los niveles de precios. El contraste con China es ilustrativo, ya que de 1990 a 2023 convergi� a Estados Unidos en 18 puntos en productividad y 21 en precios.La evidencia europea en PPC corrientes no encaja bien con el efecto Balassa-Samuelson, seg�n el cual los niveles de precios en los pa�ses m�s ricos son sistem�ticamente m�s altos que en los m�s pobres. Esta regularidad emp�rica est� muy bien documentada, por ejemplo, en el art�culo de Robert Summers y Alan Heston de 1991. La explicaci�n es sencilla. En una econom�a menos productiva y de menor renta, muchos servicios son baratos porque los salarios son bajos, como bien aprecian los turistas de los pa�ses ricos. Cuando aumenta la productividad en los sectores expuestos a la competencia internacional, suben los salarios y tambi�n los precios de los servicios que no pueden trasladarse de un pa�s a otro, como los de restaurantes, cuidados personales, alquileres, ocio o reparaciones. Por eso, cuando un pa�s converge completamente con otro m�s rico, tambi�n aumenta su nivel relativo de precios.Europa, sin embargo, parece haber seguido una trayectoria opuesta. Ha mejorado su renta relativa en PPC corrientes, pero se ha abaratado en t�rminos relativos. Que Europa no haya perdido renta per c�pita en PPC corrientes no significa que haya mantenido intacta su capacidad econ�mica frente a EEUU, sino que los precios europeos han ca�do respecto de los estadounidenses, lo que tambi�n requiere explicaci�n. Pese a que esta din�mica ayuda a mantener el poder adquisitivo en Europa, reduce la capacidad relativa para adquirir bienes y servicios producidos en Estados Unidos y debilita su posici�n como potencia econ�mica global. Esta comparaci�n es importante al valorar el nivel de vida. Mantener el poder adquisitivo gracias a un menor nivel de precios es suficiente cuando la comparaci�n se limita al consumo interno. Sin embargo, no basta si se quiere acceder tambi�n a bienes y servicios globales. Una renta que se mantiene en PPC porque los precios relativos bajan no equivale a una mejora plena de la capacidad econ�mica. En �ltima instancia, la prosperidad depende igualmente de la capacidad de una econom�a para comprar lo que producen otras.La contribuci�n reciente de Robert Inklaar a este debate refuerza esta cautela. Su an�lisis muestra que la divergencia entre PPC y deflactores nacionales respecto a Estados Unidos no es un caso aislado ni espec�fico del PIB, y se observa en pr�cticamente todos los pa�ses de la UE en su comparaci�n con la econom�a norteamericana. Adem�s, el detalle por productos muestra que, en bienes comerciables y tecnol�gicos, Europa aparece m�s barata frente a Estados Unidos de lo que sugieren los �ndices nacionales de precios, mientras que en servicios dif�ciles de comparar, como la sanidad y la educaci�n, las PPC apuntan a un encarecimiento relativo europeo. Esto sugiere que la explicaci�n combina cambios reales en precios relativos, diferencias de calidad, competencia, regulaci�n y problemas de medici�n.Este debate nos permite extraer dos conclusiones. Primero, la productividad real de Estados Unidos ha crecido m�s que la europea. Segundo, el tama�o exacto de la brecha de bienestar es menor al utilizar las paridades de poder de compra corrientes, porque Europa se ha abaratado respecto a Estados Unidos, de manera que la convergencia en renta per c�pita no ha estado acompa�ada de una convergencia en el nivel de precios. Europa no debe consolarse con la alternativa que presenta una imagen menos preocupante en t�rminos relativos. Las PPC corrientes contienen informaci�n �til sobre el poder adquisitivo, pero ocultan un problema relevante: su mejora relativa de la renta convive con una menor capacidad de compra de bienes y servicios de Estados Unidos, lo que no encaja con una convergencia completa. La prosperidad requiere aumentar nuestro bienestar siendo m�s productivos y mejorando nuestra capacidad de compra de bienes y servicios, no solo en el �mbito dom�stico, sino tambi�n en el internacional.* Rafael Dom�nech es catedr�tico de la Universidad de Valencia y responsable de an�lisis econ�mico de BBVA Research.