Como a la mayoría de los niños, siempre le llamaron la atención los carros por su diseño, la velocidad, el sonido del motor y todo lo que representan. Con los años su afición fue creciendo hasta convertirse en una verdadera pasión. Hoy no solamente los disfruta como medio de transporte, sino también por su estilo, la comodidad y la sensación que transmiten al conducirlos. “Lo primero que veo en un auto es su diseño, tiene que transmitirme algo apenas lo vea. Me fijo mucho en su presencia: en que se vea elegante, moderno y bien proporcionado. Después analizo la comodidad, el equipamiento y cómo me hace sentir al conducirlo. Para mí, comprar un auto no es solo una decisión práctica, también es una decisión emocional”, expresa Andrés Arturo Coka, empresario guayaquileño de 50 años. Su primer auto de lujo fue un BMW 750e, hace ya dos décadas. Actualmente tiene cuatro: un Porsche Cayenne, un MG Cyberster, un Mercedes Benz C300 y una Chevrolet Tahoe; además de una motocicleta BMW con sidecar. Espacio y estilo, el auto ideal de papáLos usos dependen de la ocasión: reuniones, eventos, salidas familiares, actividades diarias y diligencias de trabajo. “Me gusta que cada vehículo tenga su personalidad y que se adapte a diferentes momentos de mi vida. Por ejemplo, viajar en el deportivo a la playa lo disfruto mucho y creo que es el juguete de cualquier hombre”, destaca. Reconoce que ha tenido la suerte de disfrutar varios autos, pero siempre hay sueños por cumplir. “Me encantan los Rolls-Royce por el lujo y la comodidad que ofrecen, y los Porsche por su diseño, despertando mi entusiasmo cada vez que los veo”. Sobre la motocicleta con sidecar comparte una historia con muchos sentimientos: “Era una moto muy antigua que pude ir reparando para luego poderla disfrutar con mis hijos, en distintas etapas. Lo más emocionante eran esos viajes a Salinas, cuando íbamos a Punta Carnero a disfrutar las caídas de sol, mientras la brisa de mar te cae mientras conduces. Esa alegría de mis hijos no tiene precio”. Casado y padre de cuatro hijos, Andrés cuenta que su hijo Luis Miguel disfruta de los autos al igual que él y “es el responsable de que aún siga ese bichito en mí”, comenta entre risas. Sobre esta etapa, dice que lo más hermoso es ver crecer a sus hijos, acompañarlos en cada etapa de sus vidas y saber que, de alguna manera, ha contribuido a formar las personas en las que se convierten.“No hay mayor satisfacción que verlos felices, cumplir sus metas y sentir el cariño y la confianza que existe entre ellos. Ser padre es una responsabilidad enorme, pero también el regalo más grande”, enfatiza el agente afianzado de aduanas. Cuando tenía 20 años se convirtió en papá por primera vez, de una niña: “Es lo más lindo que me pasó en mi juventud y hoy tenerla a cargo en mis empresas, manejándolas y siendo la gerenta general, es maravilloso”. (I)
Andrés Arturo Coka y su pasión por los autos de lujo
Para el empresario guayaquileño, cada vehículo tiene personalidad y se adapta a los diferentes momentos de su vida. Posee cuatro vehículos y una moto vintage.










