Fernando Méndez-Leite (Madrid, 82 años) ha sido reelegido presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España con 858 votos a favor, el mayor apoyo jamás recibido por una candidatura, la única que se presentaba. El cineasta estará otros cuatro años siendo el rostro del cine español, acompañado en las vicepresidencias por el productor Félix Tusell (su productora, Estela Films, fue fundada por su abuelo, por lo que es la más antigua en activo en España) y la actriz Ángela Cervantes (candidata este año a los Goya con La furia).Si cuando salió elegido en 2022 como el 17º responsable de la institución ya fue el presidente de mayor edad de la Academia, ahora bate su propia marca: cumplió 82 años el pasado 6 de mayo. Con su repetición, junto con los dos periodos presidenciales de su predecesor, Mariano Barroso, ese puesto ha ganado una necesaria estabilidad: los cinco anteriores responsables de la institución dejaron el puesto por muy distintas razones. La Academia ha rechazado la petición de entrevista con Méndez-Leite, y en su lugar ha enviado un comunicado: “Me presenté a la reelección para dar continuidad a un programa y un trabajo de modernización de la Academia, que es en la actualidad una institución viva y en continua renovación, que alcanza ya los 3.000 miembros y desarrolla actividades informativas, culturales y de formación; colabora estrechamente con otras instituciones de la cinematografía española e internacional; organiza la gala de los Premios Goya y mantiene la preocupación por la igualdad, la diversidad y la descentralización”. Y apunta: “Continuidad, estabilidad, tradición, preocupación por el presente y mirada al futuro. Afronto esta nueva etapa con la misma ilusión que me ha guiado en estos cuatro años que han pasado volando”.El puesto de presidente no conlleva ni sueldo ni ningún privilegio, excepto el del despacho en la Academia, pared con pared con la sede nacional del PP. Tampoco otorga ningún poder. Pero, como suele repetir Méndez-Leite, “aunque no tenga mando ejecutivo, la Academia puede influir gracias a sus actividades”. Sus decisiones deben ser ratificadas por la junta directiva, el órgano que rige la institución, con dos vocales de cada una de las 15 especialidades, y que este sábado ha visto renovada la mitad de sus puestos.En todo caso, Méndez-Leite, cuyo director favorito es Éric Rohmer, ya ha atravesado aguas más turbulentas y encarado todo tipo de vicisitudes administrativas. Director y guionista de cine y televisión, profesor y crítico, Fernando Méndez-Leite fue responsabñe del Instituto de Cine y de las Artes Audiovisuales (ICAA) entre 1986 y 1988, y de la Escuela de Cinematografía y Audiovisual de la Comunidad de Madrid (ECAM) desde su fundación en 1994 hasta 2011. “Puede que pasara allí demasiado tiempo”, ha contado en alguna ocasión. Estudiante de El Pilar, se licenció en Derecho —donde nació su interés político— en 1968. Un año antes ya estaba trabajando como crítico en Film Ideal y pisaba festivales como el de San Sebastián (“Fueron años muy felices”). No terminó sus estudios en la Escuela Oficial de Cine, donde recuerda la positiva influencia de José Luis Borau, porque fue expulsado tras participar en una huelga. Y ahí empezó su carrera como profesor de Teoría del Cine y de Historia del Cine Contemporáneo en la Universidad de Valladolid entre 1968 y 1981 y como realizador de numerosos programas culturales en TVE, el más famoso, La noche del cine español. Como director, es el responsable de documentales como El productor, sobre Elías Querejeta; ¡Ay, Carmen!, acerca de Carmen Maura, y La corte de Ana, sobre Ana Belén. Además, realizó las series Sonatas y La Regenta (“El proyecto de mi vida”). También ha rodado telefilmes y dirigido teatro. Como director de cine, solo tiene un largo, pero muy especial como inteligente retrato natural de un tiempo y una generación: El hombre de moda (1980). Otros proyectos, muchos proyectos, nunca cuajaron. Entre sus libros destacan Historia del cine español en cien películas, Fritz Lang, Fracaso sentimental en la calle 50 y Argentina en el cine español.El productor Rafael Portela, que ha sido vicepresidente de la Academia con Mariano Barroso y con Méndez-Leite, dice de él para EL PAÍS: “Destacaría su dedicación y su amor por el cine y los que hacen cine en España. Ese amor atraviesa toda su vida”. La actriz y expresidenta de la Academia (la más joven de la historia) Aitana Sánchez-Gijón, que trabajó bajo sus órdenes en la serie La Regenta (1995) y que recibió el Goya de Honor en 2025, explica: “Tiene muchísimas virtudes y me alegró un montón que decidiera repetir en el cargo. Es uno de los hombres que más sabe de cine y de cine español en este país. Es una enciclopedia andante y conoce todo tipo de anécdotas. Además, posee una enorme capacidad de gestión, por sus años en diversas direcciones y su etapa política, y conoce a todo el mundo”. Incluso, explica Sánchez-Gijón, tiene un carácter inalterable, “perfecto para este cargo, transmitiendo equilibrio y seguridad”. Y recuerda del rodaje de La Regenta: “Nunca perdió la calma, y eso que, como en cualquier filmación, encaramos problemas”.Ese buen carácter se nota tanto en su moderación de las ruedas de prensa del festival de Málaga como en los discursos institucionales en los premios Goya. En los diversos actos de la Academia sus palabras siempre arrancan una sonrisa. Como resume Sánchez-Gijón, “es un cachondo mental”. En el documental La memoria del cine (2023), de Moisés Salama, dedicado a su biografía y realizado después de su operación de urgencia de corazón a cuyo quirófano entró cantando, aparece feliz disfrutando de su gigantesca memoria aplicada a un pasatiempo singular: la creación ficticia de la cartelera de las salas de Madrid de un determinado año. “Mantengo así abiertas muchas salas clásicas de la ciudad, y las programaciones las cambio y las apunto en cuadernitos”. Es capaz, por ejemplo, de decir de corrido los estrenos de cada gran estudio de un año del Hollywood clásico. Y cantarlos, porque la música, y la del cine, es otra pasión. Su profesión le ha llevado por otro lado: forma parte del comité del festival de Málaga desde su fundación en 1998.En su infancia, tras nacer su hermana cuando él tenía un año, se crio con su abuela y su bisabuela, a cuatro manzanas de la casa de sus padres. “Nunca supe por qué, y eso se tradujo en mi carácter y en mi dificultad para hablar algunas cosas directamente”, apunta en el documental, en el que asegura que recuerda ver con tres años Bambi en el cine Luchana. “Lloré y dije que nunca volvería al cine”. Por suerte, su abuela no le hizo caso. “Rodeado de mujeres, mis aficiones eran distintas a las de los niños de la época: el cine, los tranvías de finales de los años cuarenta y los álbumes de cromo, sobre todo de cine”. Por eso, no solo se sabía los nombres de las estrellas con ocho años, sino también sus películas y hasta si se habían casado y con quién.Méndez-Leite confiesa que está enamorado de los actores en su trabajo como director y que siente “nostalgia” por los rodajes. Su pareja desde hace décadas es una actriz, Fiorella Faltoyano, y una de sus hijas, Clara Méndez-Leite, dirige una escuela de interpretación.Méndez-Leite sabe perfectamente que gran parte de la imagen de la Academia se sustenta en los premios Goya: él mismo dirigió la ceremonia en 2006. Hoy, esa gala, convertida en escaparate gozoso del cine español, es un enorme reclamo publicitario, necesario para mantener saneadas las arcas de la institución. Así que ahora tocan otros retos, como la creación de nuevas especialidades que accedan a la junta directiva y, sobre todo, el Museo del Cine, en el antiguo edificio del NO-DO de la madrileña calle Velázquez. Hace dos semanas se convocó el concurso público destinado a seleccionar el proyecto museológico, estratégico y operativo para transformar el inmueble. Un viaje que se inicia en las manos del reelegido presidente. Como asegura José Sacristán en La memoria del cine: “¿Quién no quiere ser amigo de Fernando? ¿Quién tiene los huevos de hablar mal de Méndez-Leite?”.