Inma Lid�nEnviada especial HoustonActualizado Viernes,
junio
22:42�Fue una sensaci�n extracorporal, de felicidad absoluta�. El pasado 31 de marzo, Graham Potter describ�a as� lo que sinti� cuando obr� el milagro de clasificar a Suecia para la Copa del Mundo. Los n�rdicos hab�an completado una fase de clasificaci�n horrible y llevaban camino de sumar un segundo Mundial consecutivo que tendr�an que ver por la televisi�n. Si la final perdida ante la Brasil de Pel� en 1958 queda lejos en la memoria, tambi�n lo est� la semifinal ante la canarinha en 1994, cuando Henrik Larsson, Tomas Brolin y Martin Dahlin encandilaron al mundo entero. Despu�s, y pese a tener a uno de los mejores delanteros de las �ltimas d�cadas, Zlatan Ibrahimovic, nunca fueron protagonistas.Ahora en el campo cuentan con Viktor Gy�keres y Alexander Isak, junto a Lindel�f, Hien, Starfelt o Elanga, pero ni as� lograron encarrilar la clasificaci�n. De hecho, �nicamente sumaron dos puntos de 18 gracias a dos empates y fueron los �ltimos de un grupo donde se midieron a Suiza, Kosovo y Eslovenia. El desastre era absoluto. Recurrieron a un entrenador que tambi�n generaba dudas, pero en el que se puso fe ciega. Qu� remedio.Potter tom� las riendas del equipo, ya desahuciado, en octubre de 2025, cuando la �nica esperanza era avanzar por la ruta B, en dos eliminatorias ante Ucrania y Polonia. No llegaba en su mejor momento emocional. Pocos d�as antes, el West Ham hab�a rescindido su contrato. Por segunda vez en dos a�os y medio era despedido, porque el Chelsea, que lo busc� para sustituir a Thomas Tuchel, prescindi� de �l en apenas seis meses.�Me siento muy sueco�Era la primera vez que su carrera se torc�a y Suecia le abr�a las puertas. Potter emergi� con dos temporadas brillantes en el Swansea y el Brighton, con n�meros hist�ricos en puntos y goles y el ojo para apostar por jugadores como Marc Cucurella, al que fich� para el Brighton y se lo llev� al Chelsea.Sin embargo, su carrera como entrenador no despeg� en el f�tbol ingl�s, sino en el sueco. Por eso no es un t�cnico extranjero enrolado en una selecci�n, es mucho m�s: �Me siento muy sueco. Dos de mis hijos nacieron all��, explicaba poco antes del Mundial, cuando confirm� que pretend�a aprender el himno para cantarlo cuando sonara en los estadios.Potter lleg� al f�tbol sueco por la puerta del �stersunds FK. Fue Graeme Jones, ayudante de Roberto Mart�nez en el Swansea, quien se lo recomend� al presidente, que no dud� en atender la sugerencia. Fueron siete temporadas en las que ascendi� al equipo desde la cuarta categor�a, lo llev� a pelear por el t�tulo y lo hizo campe�n de la Copa de Suecia. Por eso, para la Federaci�n no se trataba de una apuesta a ciegas ni para los jugadores un t�cnico desconocido. De hecho, a sus dos estrellas las ha visto crecer.Isak y Gyokeres, tras uno de los goles contra T�nez.AFPA Gy�keres hace tiempo lo tuvo en el Brighton como un delantero �adolescente y ansioso por jugar�. A Isak lo recuerda con una an�cdota. �Jug�bamos contra el AIK y est�bamos contentos porque, en lugar de su delantero, iba a jugar un chaval de 16 a�os. Nos marc� dos. Me lo recuerda siempre�, relata el t�cnico.El reto del Potterball, como bautizaron su estilo por el trato del bal�n, la presi�n y la fluidez en el juego, pasa ahora por lograr encajar a sus dos grandes estrellas en el once inicial. Ante la selecci�n de T�nez efectivamente lo hizo y le endos� un 5-1 que, tras el empate de Pa�ses Bajos y Jap�n, les puso primeros de su grupo. �Han jugado poco juntos, pero creo que se entendieron bien, as� que mejorar� cuanto m�s jueguen. Es bonito que marquen goles, porque les confirma que van por el buen camino�.Ese contundente resultado que abri� y cerr� Yasin Ayari, el centrocampista de origen tunecino del Brighton, ha hecho olvidar alguna cr�tica surgida por haber dejado fuera de la lista a Hugo Larsson, mediocampista del Eintracht Frankfurt y Roony Bardghji, el h�bil extremo del Barcelona.Suecia tiene este s�bado ante Pa�ses Bajos la oportunidad de poner pie y medio en la fase eliminatoria y eso es, en parte, obra de la confianza de un entrenador que, como licenciado en Ciencias Sociales con especializaci�n en inteligencia emocional, sabe hacer grupo. Con su primer equipo sueco aplic� t�cnicas como la obligaci�n de la plantilla de escribir relatos que se incluir�an en un libro colectivo o bailar El Lago de los Cisnes en p�blico ante un auditorio.















