20 de junio, 2026 - 07h00El brusco salto de ser héroe a villano ha sido una de las marcas del arranque del Mundial de Fútbol 2026. Y es evidente que tiene un impacto psicológico devastador en quienes lo experimentan, pues exteriorizan cómo pasar de la adulación extrema al rechazo público masivo en cuestión de instantes les genera un choque emocional que los pone a deambular sobre el césped.¿Que por qué la Tricolor no ha hablado con la prensa hasta horas antes del partido que jugarán hoy? Los entendidos dicen que se establece un protocolo de “detox digital”: el cuerpo técnico y los psicólogos recomiendan el cierre temporal de comentarios, delegar el manejo de redes a agencias externas o, en casos extremos, confiscar los dispositivos durante los torneos de alta presión para proteger la salud mental del grupo, criticado fuertemente luego de la derrota inaugural de 0-1 ante Costa de Marfil.En esta era moderna, el “linchamiento digital” es inmediato. El flujo constante de insultos y críticas destructivas activa los mecanismos de estrés y amenaza en el cerebro, afectando el sueño y la concentración, dos cosas que un equipo en plena competencia debe atesorar.Enner Valencia es el rey absoluto del concepto “héroe a villano” (y viceversa) en la historia reciente del fútbol ecuatoriano. Ningún otro futbolista en el país desata pasiones tan extremas ni polariza tanto a la opinión pública en cuestión de minutos. Un poco de esa sopa está probando, tras la reciente derrota, Piero Hincapié, quien solo días antes había vivido momentos cumbre con el Arsenal, del que fue pieza clave para llegar a la final de la UEFA Champions League 2026 contra el PSG, donde la prensa y la afición elogiaron su nivel al anular a figuras ofensivas de talla mundial. Pero el fútbol no tiene memoria y los hinchas no saben perdonar fácilmente; pocos días después de rozar la gloria europea, el central tricolor pasó a recibir duras críticas, pues frente a Costa de Marfil sufrió un partido sumamente complicado al verse constantemente superado y desbordado por el atacante Yan Diomandé. De héroes a villanos han pasado también los más grandes. Acabamos de ver a Cristiano Ronaldo deambular en la cancha, sin poder atinar una jugada de las que lo hicieron célebre con su selección de Portugal. Y el indiscutido aún mejor jugador del mundo, Lionel Messi, que hace pocos días marcó tres goles a Argelia, también vivió esa etapa la década anterior cuando sus compatriotas no paraban de buscarle parecido con Maradona. Durante años, un sector feroz de la prensa y la hinchada argentina lo tildaba de “pecho frío” o “gallego”, acusándolo de no sentir la camiseta como en su club, el Barcelona. El punto más crítico ocurrió entre 2014 y 2016, tras perder de forma consecutiva la final del Mundial de Brasil y dos finales de Copa América ante Chile. En cuestión de segundos pasó de ser la esperanza nacional al principal señalado, lo que lo llevó a renunciar temporalmente a la selección. Por suerte no fue un retiro definitivo, que habría privado al planeta de su magia.Queda claro que héroes y villanos deportivos habrá en todas las canchas, porque se trata de personas, no de un videojuego. (O)