En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia, que se celebrará este 21 de junio, Iván Cepeda, un aliado de izquierdas del presidente Gustavo Petro —a quien la Constitución le impide presentarse de nuevo—, se enfrentará al candidato de derechas, Abelardo de la Espriella.
Pero los votantes no acudirán a las urnas simplemente para elegir entre la izquierda y la derecha.
Lo que realmente está en juego es una contienda entre dos visiones irreconciliables del Estado: democracia o extralimitación del poder ejecutivo, Estado de derecho o impunidad, gobernanza tecnocrática o improvisación.
Reducir estas elecciones a una división ideológica convencional es pasar por alto su significado más profundo.
El actual Gobierno lleva cuatro años poniendo a prueba los límites de la Constitución de 1991.















