AnálisisEl desarrollo sin restricciones de la IA, el abandono de la idea de la globalización y la mayor probabilidad de eventos extremos son los tres factoresLa IA es la revolución tecnológica más importante de los últimos años, pero no cuenta con marcos políticos a nivel internacional. En la foto, una protesta en Londres contra la falta de regulación. Foto: Getty Images20.06.2026 02:01 Actualizado: 20.06.2026 02:01

Es un momento fascinante para la política internacional y los mercados globales. El mundo está en agitación, principalmente porque Estados Unidos, que sigue siendo la superpotencia dominante, se ha convertido en un actor fundamentalmente poco fiable. El presidente Donald Trump está desmantelando activamente el orden internacional que EE. UU. construyó y lideró durante los últimos 80 años. Sin embargo, los mercados financieros están en auge, no solo en EE. UU., sino también en Asia Oriental, Sudamérica y gran parte de Europa. ¿Están equivocados los inversionistas, o la situación es más compleja de lo que sugiere esta aparente contradicción?Si bien la situación es compleja, tres factores clave definirán la política y los mercados globales durante los próximos años. LEA TAMBIÉN En primer lugar, prácticamente no existen restricciones políticas para el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial (IA), que impulsa el auge del mercado y, para bien o para mal, se prevé que continúe esencialmente sin control. La revolución tecnológica más importante de la historia —que generará oportunidades extraordinarias y peligros sin precedentes— ha llegado en medio de una ‘recesión geopolítica’, cuando el sistema global actual está dando paso a algo nuevo que aún no podemos vislumbrar.Existe una ‘carrera armamentística’ de IA no solo entre EE. UU. y China, sino entre empresas. Foto:inteligencia artificialEl deterioro acelerado de las relaciones entre los principales gobiernos dejará a la IA prácticamente sin regulación efectiva. Las empresas que crean los modelos de vanguardia actúan ahora como actores geopolíticos soberanos, ya que sus invenciones resultarán esenciales para nuestra seguridad y prosperidad futuras. Es la ley de la selva, aplicada a una competencia tecnológica feroz (y excepcionalmente bien financiada). Existe una ‘carrera armamentística’ de IA no solo entre Estados Unidos y China, sino entre empresas como OpenAI, Anthropic y sus competidores. Los incentivos para el crecimiento por encima de la prudencia son innegables.En segundo lugar, el efecto de mercado del crecimiento desenfrenado de la IA se verá contrarrestado por un impuesto político constante a la globalización. Durante medio siglo, el principal motor del crecimiento económico mundial fue el impulso estadounidense a favor de los mercados abiertos para acelerar los flujos transfronterizos de ideas, información, personas, bienes, servicios y, sobre todo, capital. Pero Estados Unidos ya no impulsa la globalización. En cambio, lidera una campaña para utilizar las relaciones comerciales y financieras con fines políticos particulares, obligando a otros gobiernos a adoptar el proteccionismo para proteger sus propias industrias y trabajadores. Si bien Trump ha intensificado esta tendencia, cabe recordar que los demócratas ya se estaban alejando del libre comercio antes de su llegada al poder. LEA TAMBIÉN El resultado de esto es un cambio profundo, pasando de una mentalidad de suma positiva a una de suma cero. Es cierto que otros países siguen reacios a abandonar la globalización, como lo demuestran recientes acuerdos comerciales trascendentales que involucran a la Unión Europea, India, Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), China, Canadá y otros. Pero la tendencia global hacia el proteccionismo con motivaciones políticas representa, por ahora, la nueva normalidad.EE. UU. ya no es el líder mundial que impulsa la globalización. Foto:Getty ImagesEn tercer lugar, el mundo está produciendo más y mayores ‘riesgos de cola’ —la probabilidad financiera de que ocurra un evento extremo e inusual—. Estos resultados verdaderamente devastadores, aunque inusuales, ya no son tan improbables como antes. Una superpotencia poco fiable obliga a sus aliados tradicionales a diversificar sus riesgos de seguridad y económicos, mientras sus rivales ponen a prueba los límites de lo posible. Una mayor fricción entre los gobiernos dificulta y encarece la resolución de los problemas internacionales.Consideremos la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. La decisión de Trump de atacar a la República Islámica nació de un exceso de confianza, pero también refleja el deterioro de las relaciones de Estados Unidos con sus aliados, quienes no tuvieron ninguna influencia en la toma de decisiones estadounidenses. El resultado fue la interrupción comercial más grave desde la pandemia de covid-19. LEA TAMBIÉN Es cierto que la guerra aún no ha provocado una recesión económica mundial y que ambas partes ya anunciaron un acuerdo para poner fin a los enfrentamientos y reabrir el estrecho de Ormuz, pero independientemente de lo que suceda con esto, o de una eventual nueva ronda de negociaciones sobre el programa nuclear iraní, existe un riesgo constante de que las hostilidades se reanuden en cualquier momento, con consecuencias globales aún mayores.Embarcaciones ancladas en el estrecho de Ormuz en el sur de Irán. Foto:Agencia de noticias iraní ISNA/ AFPAdemás, Medio Oriente es ahora un lugar más peligroso, con mayor margen de maniobra para que operen actores aislados y donde una represalia estadounidense sin restricciones podría radicalizar a otros, ya sean grupos militantes como los hutíes en Yemen, grupos terroristas como el Estado Islámico y sus derivados, o lobos solitarios fortalecidos por nuevas tecnologías peligrosas.Otros riesgos posiblesEstos no son los únicos riesgos extremos con repercusiones globales y de índole geopolítica. Actualmente, Ucrania parece tener ventaja en su guerra contra la agresión rusa. Sin embargo, esto implica que el presidente Vladimir Putin se encontrará en un estado de aislamiento cada vez más peligroso. Cuanto más cerca esté Ucrania de humillar al Kremlin, mayor será el riesgo de que Putin, desesperado, recurra a un ataque nuclear táctico o a ataques más agresivos y directos contra los países de la Otán en primera línea para cambiar el rumbo de los acontecimientos. Estos escenarios se vuelven más plausibles tras la reciente renuncia de la Casa Blanca a cualquier papel en la mediación para poner fin a los combates.Esta semana Ucrania propinó un ataque con drones a una refinería en las inmediaciones de Moscú. Foto:EFEAunque son lejanos, estos escenarios peligrosos se han vuelto más probables de lo que muchos están dispuestos a admitir. Y estos son solo los riesgos que ya son visibles. La falta de gobernanza en materia de IA y otras nuevas armas de guerra harán que cualquier conflicto futuro sea menos predecible y más peligroso. La ausencia de coordinación en salud global —el gobierno estadounidense está menos dispuesto a liderar y la Organización Mundial de la Salud ha sufrido recortes de recursos— hace que una futura pandemia tenga más probabilidades de desarrollarse y menos de ser contenida. LEA TAMBIÉN En resumen, es probable que los avances tecnológicos que impulsan los mercados continúen, pero el riesgo de una disrupción a gran escala también está aumentando. Mucho podría salir bien, o al menos salir como se espera, hasta que deja de hacerlo.(*) Fundador y presidente de Eurasia Group y GZERO Media, miembro del Comité Ejecutivo del Órgano Consultivo de las Naciones Unidas sobre Inteligencia Artificial. Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.