El martes, Generalitat, patronales y sindicatos firmaron el Pacto Nacional para la Industria 2026-2030. Los dos anteriores –el 2017-2020 y el 2022-2025– se habían propuesto aumentar el peso de la industria en el PIB hasta el 25%. En el trasfondo de este objetivo se encuentra el País Vasco, una economía más industrializada y que va mucho mejor. Más industrializada significa que el peso de su industria es 5 puntos superior al nuestro; mejor significa que si en el 2000 su PIB per cápita era igual al nuestro, ¡ahora es 10 puntos superior!Ahora bien, pese a los pactos anteriores, el peso de la industria catalana dentro del PIB está estancado en el 19% desde el 2009. ¿Significa esto que han fracasado? No, porque la industria catalana, contra lo que tendemos a pensar, va mejor que la vasca.En vez de liderar su transformación, nuestras élites defienden un modelo poco productivoDesde el punto de vista cuantitativo, la producción industrial vasca y catalana han crecido exactamente lo mismo entre el 2000 y el 2024 (el último dato disponible). Desde el punto de vista cualitativo, la productividad de la industria catalana, que era sustancialmente inferior a la de la industria vasca, es ahora superior. Por tanto, si dependiera de la industria, ahora el PIB per cápita catalán sería superior al vasco.¿Por qué, pues, ellos van mejor? Porque, en paralelo al sector industrial, hemos desarrollado un sector turístico muy poco productivo. Afortunadamente, pesa mucho menos que la industria dentro de nuestro PIB (un 7% aproximadamente, aunque a menudo se da por buena una cifra muy superior), pero este peso es lo suficientemente grande como para frenar nuestra productividad y, con ella, nuestro PIB per cápita.De hecho, el objetivo de aumentar el peso de la industria hasta el 25% del PIB era y es imposible. Tres cuartas partes de cualquier economía moderna está compuesta de los mismos servicios: enseñanza, sanidad, orden público, servicios personales, defensa, etcétera. Queda la cuarta parte que constituye su especialización: los vascos tienen un 25% de industria y quizás un 2% o un 3% de turismo; nosotros un 19% y un 7% respectivamente. Dado que los porcentajes deben sumar 100, es relativamente fácil demostrar que el aumento del peso de la industria en el PIB catalán solo sería posible si se redujera el del turismo.Obviamente, si seguimos apostando por un turismo poco productivo, y por muchos pactos para la industria que firmemos, seguiremos retrasándonos respecto a los vascos. Ahora bien, el problema no es que nuestro turismo sea poco productivo, sino que, cuando alguien lo cuestiona, nuestras élites, en vez de liderar su transformación, salen en su defensa. El último ejemplo: Josep Santacreu manifestando que “sin el turismo, seríamos otra cosa”. Sin duda: con los números en la mano, seríamos mejor que los vascos.Bienvenido sea el tercer Pacto Nacional para la Industria, pero necesitamos mucho más un pacto para aumentar la productividad de nuestro turismo. Un objetivo ambicioso, sin duda, pero no imposible.
Urge un Pacto por el Turismo, por Miquel Puig
El martes, Generalitat, patronales y sindicatos firmaron el Pacto Nacional para la Industria 2026-2030. Los dos anteriores –el 2017-2020 y el 2022-2025– se habían propuesto aumentar el peso de la industria en el PIB hasta el 25%. En el trasfondo de este objetivo se encuentra el...
Cataluña firma Pacto Industria 2026-2030; turismo poco productivo frena el catch-up con País Vasco (industria 25% vs. 19%). Para igualar el PIB per cápita vasco es esencial transformar la productividad turística y reducir su peso; los pactos industriales son insuficientes.









