En menos de una semana Cuba ha aprobado la reforma económica más ambiciosa de las últimas décadas. De manera sorpresiva, Miguel Díaz-Canel, anunció el pasado viernes 12 de junio, en una poco habitual comparecencia ante la prensa, un macropaquete económico para "dinamizar la economía" y "reducir la burocracia".PublicidadCinco días después, el miércoles 17, un pleno extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) le dio luz verde, y al siguiente día, el jueves 18, la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) lo ratificó por unanimidad.En total, 176 propuestas agrupadas en 23 ejes que el primer ministro, Manuel Marrero, presentó como "medidas de impacto estratégico", que "no son rígidas" y que no equivalen a renunciar a la construcción del socialismo, sino que son "condición indispensable para su preservación". El Estado, añadió, mantendrá una participación mayoritaria en los sectores que considere estratégicos.La reforma amplía sustancialmente el espacio que el sector privado pasa a ocupar en la economía cubana. Abriendo la puerta a la llegada de "nuevos actores" en el turismo, y planteando facilidades para la inversión extranjera directa -en especial de cubanos no residentes-.Incorpora además procedimientos de quiebra, liquidación y reestructuración de empresas, la posibilidad de convertir entidades estatales en sociedades mercantiles por acciones, la creación de una eventual banca privada supervisada por el Banco Central, la venta de inmuebles evaluada caso a caso; mayor autonomía municipal y empresarial, la modernización de los sistemas bancario y tributario, el fin de algunos subsidios y una reducción significativa del aparato estatal, con menos ministerios y funcionarios.PublicidadDíaz-Canel: "Cuba cambia para seguir siendo libre""La realidad nos impone cambios urgentes y necesarios", afirmó Díaz-Canel ante el Comité Central, en una intervención difundida por la televisión estatal. "Cuando la vida del pueblo se vuelve tan dura, el primer deber del Partido Comunista y del Gobierno revolucionario no es explicar mejor la crisis, sino cambiar lo que haya que cambiar para salir de ella". El mandatario insistió en que "no son ideas nuevas", sino decisiones discutidas y aprobadas años atrás cuyo error fue "haberlas postergado".Las medidas se han diseñado teniendo en cuenta la experiencia de otros países socialistas como China y VietnamAl momento de anunciar las reformas, Díaz-Canel aseguró que las medidas se han diseñado teniendo en cuenta la experiencia de otros países socialistas como China y Vietnam. Dando a entender que la transformación que han emprendido, que califica de "profunda, ágil y ejecutable en corto plazo", tiene en Asia un espejo en el que verse reflejado.El presidente rechazó que las reformas respondan a las exigencias estadounidenses. "No estamos haciéndolo por las presiones de los yankis, sino porque hemos llegado a un momento de madurez, de reflexión", sostuvo al clausurar la sesión de la ANPP, donde reivindicó un ejercicio "soberano" y resumió el giro en una consigna: "Cuba cambia para seguir siendo libre".PublicidadDíaz-Canel asumió también una parte de la responsabilidad interna: "Hay trabas que no vienen de afuera, ni del bloqueo. Hay lentitud, burocracia, normas que frenan al que quiere producir". El presidente, que no eludió la autocrítica durante su intervención, apeló a Fidel Castro y su célebre discurso "revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado" para justificar las medidas y recordar que no comprometen la "orientación socialista de la Revolución".La dirección del país quiso presentar las reformas como una decisión unitaria, alejando el fantasma de posibles disidencias internas. El general José Amado Ricardo Guerra, miembro del Buró Político y secretario del Consejo de Ministros, leyó durante el pleno del Comité Central una declaración del expresidente Raúl Castro, de 95 años y todavía referente político pese a haber abandonado todos sus cargos, donde se afirmaba que "fue consultado y está plenamente de acuerdo con las propuestas de transformaciones presentadas". Castro habría afirmado que las reformas son "lo que más conviene hoy a la Revolución" y llamó a "actuar con los pies y los oídos pegados a la tierra", advirtiendo que "tan o más importante que la aprobación de estas transformaciones es su implementación adecuada y oportuna".Un giro profundo en medio de un bloqueo recrudecidoLas transformaciones anunciadas se producen en medio de la peor crisis económica en décadas. Desde enero, la Administración de Donald Trump aplica una política de "máxima presión" que incluye un cerco petrolero y nuevas sanciones. En lo que va de 2026 solo un buque petrolero -el ruso Anatoly Kolodkin- ha atracado en la isla. A ello se sumaron las sanciones contra la petrolera estatal CUPET y el conglomerado empresarial GAESA, lo que precipitó la retirada de hoteleras y navieras extranjeras por el temor a verse afectados por las medidas de la Casa Blanca.El déficit energético diario ronda los 2.000 MW, con apagones que superan las 20 horas. El paquete llega, además, en medio de un diálogo discreto con Estados Unidos que en los últimos meses ha alternado gestos -desde la llegada de crudo ruso hasta indultos masivos de presos- con nuevas vueltas de tuerca sancionadoras.Trump y Rubio han exigido "cambios en la economía" cubana¿Aceleró esa presión las reformas? Según el Gobierno cubano no; aunque tanto Donald Trump como su Secretario de Estado, Marco Rubio, han exigido "cambios en la economía" al tiempo que deslizaban la posibilidad de "tomar Cuba".La economía de la isla, lastrada primero por la covid-19 y después por el regreso de Donald Trump, se contrajo cerca de un 15% entre 2020 y 2025, y para este año la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) proyecta una caída del PIB del 6,5%, cifras que justifican la urgencia y el calado de las reformas.No obstante, estas medidas podrían tener un alcance limitado, no tanto por su contenido como por el contexto. A diferencia de en las grandes reformas de 1993 –durante el periodo especial– o 2014 –durante el acercamiento con Obama-, el país podría carecer de suficiente respaldo comercial y financiero internacional por el efecto de las sanciones; que desincentivan la llegada de eventual capital extranjero. El éxito no está garantizado en un contexto de cerco petrolero y de un tejido productivo degradado.PublicidadEl Gobierno también realizará una amplia reforma salarial y ya ha aprobado un aumento del 53% del salario mínimo. Un incremento significativo pero insuficiente para compensar la inflación que desde hace años azota al país.La escueta respuesta de WashingtonDesde la Casa Blanca se guarda silencio a la espera de conocer la letra pequeña de las reformas. El único en pronunciarse ha sido el vicepresidente, J. D. Vance, quien además encarna el ala más reticente al aventurerismo exterior dentro del movimiento MAGA.Preguntado por una eventual intervención militar en Cuba tras el acuerdo entre Washington y Teherán, el dirigente estadounidense afirmó de forma escueta que "si toman decisiones inteligentes, tendremos una relación mucho mejor con esa isla", al tiempo que confirmaba que su Gobierno mantiene contactos con La Habana "sobre cómo podrían cambiar" su política económica.PublicidadQueda lo más difícil: el aterrizaje. El propio pleno reconoció que las medidas exigen un "imprescindible aseguramiento jurídico", con decenas de normas que habrá que derogar, modificar o crear. El propio Díaz-Canel afirmó a Público el pasado 1 de mayo que el primer obstáculo a superar es interno: "Nosotros tenemos una lucha contra la burocracia, que a veces entorpece y ralentiza algunos procesos".