Las autoridades cubanas han presentado y aprobado en un tiempo récord, apenas una semana, el mayor paquete de reformas económicas en al menos quince años, pendiente ahora de su capacidad para confrontar la profunda crisis que sufre la isla y las exigencias de EE.UU. El programa está constituido por 176 reformas, las cuales van de la entrada en el sector turístico de "nuevos actores" en "nuevas modalidades" al fomento de la inversión extranjera directa (especialmente para cubanos no residentes), pasando por medidas para ampliar el rol del sector privado.Este plan constituye una apertura de la isla al capitalismo en un contexto de máxima presión por parte de Estados Unidos. Las medidas contemplan cambios que llevarían a dinamizar la agricultura, el comercio exterior y el sector inmobiliario, además de descentralizar la toma de decisiones y dotar de una mayor "autonomía" a empresas estatales y municipios.
Asimismo, se busca acabar con las graves distorsiones del sistema monetario (con dos monedas, tres tipos de cambio oficiales y una tasa informal dominante), ajustar el sistema tributario e incluso acabar con los subsidios universales a productos básicos (para ir hacia los subsidios a personas, solo para colectivos vulnerables).











