Mientras Javier Milei se resiste a resignar su alfil Manuel Adorni; Patricia Bullrich movió algunas piezas en el Senado para estirar los tiempos y desinflar la idea de interpelar al jefe de Gabinete el próximo 2 de julio como se había anunciado esta semana, cuando se acordó el temario para la sesión prevista para el 25 de junio en la que iba a arrancar el proceso.Tal como informó Clarín, la jefa del oficialismo en la Cámara alta hizo un pedido para que se convoque a una nueva reunión de Labor Parlamentaria para corregir el acta de la realizada el miércoles pasado cuando se acordó votar el pedido de interpelación con moción de censura del jefe de Gabinete en la próxima sesión.En aquella reunión, Bullrich, como la mayoría de los presidentes de bloque, acompañaron la interpretación del jefe del peronismo, José Mayans, sobre las condiciones establecidas para interpelar al ministro coordinador.La interpretación de Mayans y el descuido de BullrichEl formoseño precisó que la Constitución es taxativa al establecer las condiciones que se deben cumplir para interpelar al ministro coordinador y avanzar en su destitución. Bullrich compró la versión de Mayans de que el artículo 101 era de "carácter operativo" permitiendo que el pedido de interpelación se vote en la misma sesión con mayoría absoluta (37 votos).Así se resolvió que Adorni iba a ser interpelado el 2 de julio, fecha en la que el funcionario se había comprometido a dar su informe de gestión luego de la presión de los senadores y de la propia vicepresidenta Victoria Villarruel para que cumpla con el mandato presidencial.Para sostener su interpretación, el jefe de peronismo fundamentó que "no existen requisitos" para avanzar con el pedido de interpelación con moción de censura porque se trata de un sanción a un funcionario.En una suerte de arenga para contener a todos los senadores, Mayans les recordó que Adorni no se presentó en mayo y tampoco en junio. En rigor, el ministro coordinador sólo dio un informe desde que asumió en noviembre, fue en abril, en Diputados, cuando la ley dice que tiene que presentarse una vez al mes alternando las Cámaras."Tanto la UCR como todos los otros senadores aceptaron que el pedido de interpelación con moción de censura se iba a aprobar con mayoría absoluta", insistió Mayans al enterarse de la decisión de Bullrich.Desde el peronismo ya anticiparon que no participarán en la reunión de Labor que pidió Bullrich para el próximo martes por la tarde, con la intención de modificar el acta de labor y dejar explícitamente sentado de que se requerirán los dos tercios para habilitar su tratamiento sobre tablas por tratarse de un expediente que no tiene dictamen de comisión."No nos vamos a prestar a una payasada", dijeron desde la bancada peronista, que parece que quedará sola en esta jugada porque tanto la UCR, de Eduardo "Peteco" Vischi, como el PRO, que comanda Martín Goerling, y Provincias Unidas, de Mauricio "Camau" Espínola, se acercan más a la reinterpretación de Bullrich.El resto de los bloques provinciales también se sumarían, menos los santacruceños José Carambia y Natalia Gadano que fogonearon la intención de tratar el pedido de interpelación esta semana.Con este escenario, el oficialismo ganará tiempo porque el peronismo difícilmente conseguirá los dos tercios para tratarlo sobre tablas en la próxima sesión y sólo podrá meter una moción de preferencia con el objetivo de habilitar el tratamiento en comisión del pedido de interpelación con moción de censura.El proyecto de resolución tendrá que ser tratado en la comisión de Asuntos Constitucionales, que controla el oficialismo y preside el karinista Agustín Coto, quien seguramente estirará los plazos lo más que pueda para sacar dictamen y recién llevarlo al recinto. Se estima que ese trámite legislativo durará unas dos semana. Pero, previamente, Adorni tendrá que ir al Senado a dar su informe de gestión el 2 de julio como estaba pactado.El llamado de Karina y la preocupación de los MenemEn los pasillos del Congreso confiaron que Karina Milei llamó a la exministra de Seguridad tras conocer los detalles del resultado de la reunión de labor. Esa situación obligó a Bullrich a hacer varias consultas, incluso hubo una comunicación con el ex senador Eduardo Menem.La realidad era que lo acordado en el Senado generó preocupación en Diputados y Martín Menem temió que sea un precedente para la Cámara baja, donde el martes la oposición buscará al menos el emplazamiento para el tratamiento en comisión de un paquete de proyectos que piden la interpelación y moción de censura de Adorni.Mientras tanto, en el Senado, aliados pidieron a la secretaria parlamentaria, a cargo de Agustín Giustinian, que elabore un informe sobre los requisitos y las mayorías necesarias para avanzar con el pedido de interpelación del jefe de ministros.Más allá de las diferencias sobre la interpretación de la Constitución, los senadores esperan que sea el Gobierno quien obligue a Adorni a dar un paso al costado para evitar que haya un conflicto institucional. Pero no avalarán la posición de Mayans de acelerar los tiempos porque entienden que puede generar "grave precedente".Lo que dejaron en claro es que si el Gobierno no decide echar a al jefe de Gabinete, lo terminará haciendo el Congreso cumpliendo todos los pasos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que para concretar el desplazamiento de Adorni se necesita la mayoría absoluta de los votos de las dos cámaras, y en Diputados, por ahora, están ajustadas las fuerzas para alcanzar sólo la interpelación.