La maternidad y los estudios universitarios suelen representar dos grandes desafíos por separado. Sin embargo, algunas historias muestran que, con determinación, apoyo familiar y una fuerte vocación, es posible afrontar ambos al mismo tiempo. Ese fue el caso de Elvia Vargas, una estudiante de enfermería que logró completar su carrera universitaria apenas semanas después de dar a luz a gemelos.La historia tuvo lugar en la Escuela de Enfermería de Rutgers, en New Brunswick, Nueva Jersey, donde Vargas cursaba el último tramo de su formación académica cuando recibió una noticia inesperada: estaba embarazada de gemelos. Lejos de abandonar sus planes profesionales, decidió continuar con sus estudios mientras se preparaba para la llegada de sus hijas.Victoria y Valentina nacieron el 12 de febrero mediante una cesárea. A pesar de las exigencias físicas y emocionales que implica la recuperación posparto y el cuidado de dos recién nacidas, Vargas retomó sus actividades académicas pocas semanas después. Ese esfuerzo finalmente le permitió obtener su título universitario.La flamante graduada, que alcanzó este objetivo cerca de cumplir 40 años, aseguró sentirse profundamente satisfecha por el logro conseguido. "Estoy increíblemente orgullosa porque este título refleja la fuerza, la paciencia y la determinación que se necesitaron para nunca rendirse. Como siempre digo: 'El que persevera, alcanza'", expresó.Su desempeño también fue destacado por docentes de la institución. Vanessa Lugo, instructora de la escuela de enfermería, señaló que una de las cuestiones que más la impresionó fue la decisión de Vargas de continuar con su formación aun siendo consciente de las dificultades físicas que atravesaba."Lo que más me impresionó fue su sensata decisión de continuar, plenamente consciente de las dificultades físicas", afirmó Lugo. Además, destacó que la estudiante mantuvo su compromiso académico durante todo el proceso. "Sin importar lo que sucediera, siempre se presentaba concentrada y lista para atender a sus pacientes. Esa constancia es lo que hace a una buena enfermera", agregó.El recorrido que llevó a Vargas hasta la graduación comenzó muchos años antes. A los 20 años llegó a Estados Unidos para trabajar como au pair en Nueva Jersey. Durante esa etapa, recibió ayuda para aprender inglés, una herramienta fundamental para construir su futuro profesional.Con el tiempo, permaneció en el país, obtuvo la ciudadanía estadounidense y crió a su hijo Amir como madre soltera. Para sostener económicamente a su familia, creó un negocio de limpieza y también trabajó brindando asistencia a personas mayores.Esa experiencia despertó en ella un fuerte interés por el cuidado de los demás. "Me encantó trabajar con ellos. Quería cuidarlos como me gustaría que cuidaran a mis padres, que están en Colombia y son mayores", recordó.En 2019 inició sus estudios en Camden County College. Poco después conoció a Luis Martínez, quien más tarde se convertiría en su pareja. Martínez también encontró en el ámbito de la salud una oportunidad de crecimiento profesional tras recibir el impulso de un médico mientras trabajaba como conserje en un centro quirúrgico.La pareja tuvo una hija llamada Amaia y posteriormente ambos ingresaron al programa de enfermería de Rutgers. Debido a las responsabilidades familiares, organizaron sus estudios en diferentes momentos. Martínez comenzó primero la carrera y Vargas se incorporó al año siguiente.Él se graduó en 2025 y actualmente trabaja como enfermero en una unidad de cuidados intensivos especializada en gastroenterología. Según explicó, la formación recibida les permitió llegar bien preparados al ejercicio profesional. "El programa nos preparó bien. La experiencia clínica te hace sentir como un enfermero. Ya has visto mucho antes de empezar a trabajar", sostuvo.Para Vargas, las experiencias personales vividas a lo largo de los años fortalecieron su capacidad de empatizar con los pacientes. "Cuando los pacientes te hablan, pueden percibir si comprendes por lo que están pasando. Sé que tengo vocación para esto", señaló.Su próximo objetivo será aprobar el examen NCLEX, requisito necesario para ejercer como enfermera registrada. Sin embargo, planea esperar hasta que sus gemelas cumplan un año antes de incorporarse a un hospital.Al reflexionar sobre el camino recorrido, resumió su experiencia en una frase que marcó toda su trayectoria: "Siempre creí que podía hacer más. Incluso cuando las cosas se ponían difíciles, seguí adelante".Martínez, quien aprovechó su licencia por paternidad para colaborar en el cuidado de los hijos mientras ella finalizaba la carrera, destacó la magnitud del esfuerzo realizado. "Lo manejó todo a la vez: la escuela, el embarazo, los niños... es muchísimo. Y lo logró", concluyó.