Contenido automatizadoEsta es la historia de fortaleza de una madre. Foto: Redes sociales.PERIODISTA31.07.2026 07:10 Actualizado: 31.07.2026 07:10 31.07.2026 07:10 Actualizado: 31.07.2026 07:10

La brasileña Daniela Dantas, de 36 años, permaneció hospitalizada durante 88 días en un intento por prolongar su embarazo después de sufrir una rotura prematura de membranas a las 16 semanas de gestación. El objetivo era ganar tiempo para el desarrollo de su hija Aurora, quien finalmente nació el 24 de junio con 28 semanas y cuatro días de embarazo y permanece ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales con una evolución favorable.“Fue un sacrificio personal por la vida de mi hija. Cada día de espera, sacrificio, examen o dificultad que enfrentamos tuvo un solo propósito: darle más tiempo y otra oportunidad de nacer”, expresó Daniela. LEA TAMBIÉN Un embarazo esperado durante añosEl camino hacia la maternidad estuvo marcado por diversos obstáculos. Tras casarse en 2013, Daniela y su esposo intentaron tener hijos, pero ella fue diagnosticada con endometriosis y miomas, mientras que su pareja fue tratada por un varicocele. Ambos se sometieron a procedimientos médicos para mejorar sus posibilidades de concebir.En 2024 lograron su primer embarazo, pero este terminó en un aborto espontáneo a las 12 semanas. La pareja ya había elegido el nombre de la bebé, Isabela, y afrontó un proceso de duelo que, según Daniela, suele recibir poca atención.Una historia de maternidad. Foto:iStock“Fue un dolor inmenso. No solo perdimos un embarazo. Perdimos una hija y todos los sueños que ya estábamos construyendo. Afrontamos momentos de gran soledad; el duelo relacionado con el embarazo rara vez se comenta”, recordó.Mientras se preparaba para nuevos tratamientos de fertilidad, a comienzos de 2026 recibió una noticia inesperada: estaba nuevamente embarazada. Esta vez, la bebé sería Aurora.La complicación que cambió el embarazoAunque el embarazo avanzaba con prudencia debido a la pérdida anterior, Daniela presentó un sangrado durante las primeras semanas y fue diagnosticada con un desprendimiento de placenta. Tras guardar reposo, las ecografías confirmaron que el desarrollo fetal continuaba con normalidad. LEA TAMBIÉN La situación cambió radicalmente cuando, con 16 semanas y cuatro días de gestación, sufrió una rotura prematura de membranas mientras trabajaba. Desde ese momento, el objetivo del equipo médico fue prolongar el embarazo el mayor tiempo posible para favorecer el desarrollo del bebé.“Lo que no dejaba de rondarme la cabeza era la posibilidad de no poder conocer a nuestra hija. No fue un camino fácil. Tuve sangrado, poco líquido amniótico y el miedo constante a una infección. Pero en ningún momento pensé en rendirme”, afirmó.Como enfermera, Daniela comprendía la complejidad del cuadro clínico y los riesgos asociados tanto para ella como para su hija. Sin embargo, reconoce que vivir la experiencia desde el otro lado fue uno de los mayores desafíos de su vida.“Estar en el lugar del paciente fue una experiencia muy difícil. Nunca había tenido que estar hospitalizada tanto tiempo”, señaló.El nacimiento de AuroraLa intención inicial era llegar al menos a las 34 semanas de gestación. Sin embargo, un nuevo episodio de sangrado obligó a adelantar el parto. Aurora nació el 24 de junio con un peso de 1.580 gramos y requirió intubación durante sus primeros minutos de vida.“Cuando llegó al mundo, no la oí llorar ni pude tenerla en mis brazos. Pero cuando la vi por primera vez, sentí una emoción indescriptible. Era tan pequeñita y, a la vez, tan fuerte”, recordó Daniela.El nacimiento de Aurora. Foto:Redes sociales.Actualmente, la bebé permanece ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, donde continúa ganando peso y evolucionando favorablemente tras cumplir su primer mes de vida. LEA TAMBIÉN Una nueva forma de entender la maternidadLa experiencia transformó la manera en que Daniela percibe la maternidad y el valor de los pequeños avances cotidianos durante la recuperación de su hija.“Ahora valoro mucho más la vida. He aprendido a celebrar las pequeñas victorias, como un llanto, un cambio de pañal y el aumento de peso. Situaciones que a menudo parecen ordinarias han adquirido un significado diferente para nosotros”, concluyó.Qué es la rotura prematura de membranasLa rotura prematura de membranas ocurre cuando la bolsa amniótica se rompe antes del inicio del trabajo de parto. Cuanto más temprano sucede durante el embarazo, mayores son los riesgos para el desarrollo del bebé, ya que esta estructura protege al feto de infecciones, favorece el desarrollo pulmonar y permite sus movimientos dentro del útero.“La bolsa amniótica protege al bebé contra las infecciones, le permite moverse dentro del útero y participa en el desarrollo pulmonar. Cuando se rompe demasiado pronto, podemos observar repercusiones en estos aspectos a lo largo del embarazo”, explicó Karina Belickas, ginecóloga, obstetra y mastóloga del Hospital y Maternidad Santa Joana.Entre las principales complicaciones se encuentran las infecciones, los problemas respiratorios y otras consecuencias derivadas de la prematuridad.O Globo (Brasil) / GDA. Más noticias en EL TIEMPO*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de O Globo (GDA), y contó con la revisión de la periodista. Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.