El aceite es considerado la sangre del motor. Su función es fundamental para lubricar las piezas internas, reducir la fricción, disipar temperatura y evitar desgastes prematuros. Por eso, circular sin aceite es una de las situaciones más destructivas que puede sufrir cualquier vehículo.

Sin embargo, los miembros de Carwow decidieron llevar esta teoría al extremo y realizar una prueba tan polémica como interesante: poner en marcha tres autos populares sin una sola gota de aceite para descubrir cuál resistía más tiempo antes de sufrir una falla catastrófica.

Los protagonistas del desafío fueron tres modelos que marcaron a generaciones de conductores: un Honda Civic, un Peugeot 206 y un Ford Focus. El objetivo era simple, aunque brutal para la mecánica: vaciar completamente el lubricante del motor y mantener los vehículos funcionando hasta que alguno dijera basta.

Un experimento extremo para medir la resistencia mecánica

La prueba buscó evaluar la capacidad de supervivencia de cada propulsor cuando se lo priva de uno de los elementos más importantes para su funcionamiento.