Contenido automatizadoEspecialistas de Cleveland Clinic y Harvard señalan que una alimentación natural reduce el riesgo de hígado graso y sus complicaciones hepáticas.Síguenos y léenos en Google DiscoverLa alimentación natural ayuda a proteger el hígado. Foto: ISTOCK19.06.2026 12:23 Actualizado: 19.06.2026 12:23
La enfermedad del hígado graso, o esteatosis hepática, se ha consolidado en los últimos años como una de las afecciones hepáticas más frecuentes a nivel global. El aumento de su incidencia se encuentra estrechamente vinculado al incremento de la obesidad, la diabetes tipo 2, la resistencia a la insulina y el síndrome metabólico. Los especialistas advierten que, al ser una patología que generalmente no presenta síntomas en sus etapas iniciales, suele pasar desapercibida, lo que eleva el riesgo de que el cuadro evolucione de manera silenciosa hacia condiciones graves como la inflamación hepática, la fibrosis o la cirrosis.Para abordar esta afección, la comunidad médica coincide en que la estrategia central no se basa en fármacos, sino en una modificación profunda del estilo de vida. Los objetivos principales incluyen la regularización de la actividad física, el control de las enfermedades metabólicas preexistentes y la consolidación de un descenso de peso moderado, estimado entre el 7% y el 10% del peso corporal total, mediante pautas nutricionales bien estructuradas. LEA TAMBIÉN El exceso de ultraprocesados afecta la salud hepática. Foto:ISTOCKAlimentos ultraprocesados y grasas que aceleran el daño hepáticoLa alimentación juega un papel crítico tanto en el desarrollo como en el agravamiento de la esteatosis hepática no alcohólica. Una investigación publicada en la revista científica 'Frontiers in Nutrition', que evaluó a más de 500.000 personas, demostró que el consumo diario de alimentos ultraprocesados —tales como refrescos, galletas industriales, cereales azucarados, salchichas, sopas instantáneas y comida rápida— incrementa en un 22% el riesgo de padecer esta enfermedad. Estos productos aportan niveles excesivos de azúcares añadidos, grasas saturadas y aditivos que saturan las funciones del hígado.De acuerdo con las recomendaciones de la nutricionista Natalia Antar y guías de la Universidad de Harvard, existen componentes específicos que deben eliminarse o restringirse de forma estricta:Grasas saturadas y trans: presentes en embutidos, fiambres, productos de panadería industrial y frituras, los cuales promueven la inflamación y la disfunción celular en el hígado.Azúcares simples (fructosa): el jarabe de maíz de alta fructosa, común en bebidas azucaradas y snacks, acelera la síntesis de grasa hepática. Se aconseja revisar etiquetas para identificar azúcares añadidos bajo nombres como dextrosa, miel o agave.Alcohol: las instituciones médicas señalan que no existe una cantidad segura de alcohol para los pacientes con hígado graso, ya que incluso el consumo social o en pequeñas dosis agrava considerablemente la lesión del tejido.Harinas refinadas: los panes blancos, las pastas no integrales y las galletas comerciales elevan de forma abrupta la glucemia y la insulina, estimulando el almacenamiento de lípidos en las células hepáticas. LEA TAMBIÉN Frutas, verduras y legumbres ayudan a proteger el organismo. Foto:ISTOCKLa dieta mediterránea como el esquema óptimo de recuperaciónEn contraposición a los productos perjudiciales, la dieta mediterránea se posiciona como la opción ideal para ralentizar o detener la inflamación del órgano. La gastroenteróloga y hepatóloga Sobia Laique, de la 'Cleveland Clinic', explica que este patrón alimentario cardiosaludable no solo frena la progresión de la enfermedad, sino que reduce notablemente el riesgo cardiovascular asociado.Este modelo nutricional se fundamenta en el consumo diario de verduras, frutas frescas, legumbres y cereales de grano entero ricos en fibra (como avena integral, arroz y pan integral), ajustados a los requerimientos calóricos del paciente. Asimismo, se promueve sustituir las grasas de origen animal por grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas. El aceite de oliva virgen extra debe ser la grasa principal de la dieta, complementado con la ingesta de frutos secos (nueces, almendras) y semillas (lino, sésamo, girasol).Componentes hepatoprotectores: omega-3, café y mitos sobre el huevoLa inclusión de ácidos grasos omega-3, presentes en pescados azules como el salmón y la caballa, contribuye directamente a la disminución de los triglicéridos hepáticos y a la reducción de la inflamación general del organismo. Por otra parte, el consumo de café negro ha demostrado poseer propiedades hepatoprotectoras. Estudios clínicos indican que tomar entre dos y tres tazas de café al día (ya sea regular o descafeinado), sin azúcares, endulzantes ni cremas, se asocia con una menor acumulación de grasa y un menor riesgo de desarrollar fibrosis hepática.Finalmente, los expertos han desmitificado el impacto del huevo en la salud del hígado. La evidencia científica actual señala que el consumo de un huevo diario es seguro y beneficioso dentro de una dieta equilibrada. El huevo es una fuente rica en colina, un nutriente esencial para el correcto metabolismo de las grasas hepáticas, por lo que lejos de perjudicar, ejerce un rol protector en el tejido hepático.*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación. Además, contó con la revisión del periodista y un editor.KATHERINE BRAVO HERNÁNDEZ REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL EL TIEMPOMás noticias en EL TIEMPO Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








