La concesión de la Vía Navegable Troncal quedó en manos del consorcio integrado por Jan De Nul y Servimagnus, en una definición que el Gobierno buscó presentar como un hito de su programa de privatizaciones. Pero más allá de la lectura política, el dato central es económico: la Hidrovía es el principal corredor logístico de la Argentina y una vía decisiva para que el país exporte granos, subproductos, combustibles, minerales, contenedores y automóviles.
Aún antes de comenzar el proceso que definiría la licitación, el tema generó muchos debates que se plasmaron con notas en los medios, porque no sólo se trataba de una obra de dragado, sino que mezclaba comercio exterior, tarifas, competencia empresaria, geopolítica, sospechas políticas y control estatal.
El primer eje del análisis se basaba en el tamaño económico y estratégico de la concesión. En efecto se trata de la mayor licitación del gobierno de Milei porque la Vía Navegable Troncal es el corredor por donde sale una parte decisiva de las exportaciones agroindustriales argentinas.
Jan De Nul y Servimagnus conformarán Vía Navegable Argentina para operar la Hidrovía
Por esa vía pasa cerca del 80% del volumen de exportaciones argentinas, unas 100 millones de toneladas, además de más de 24 millones de toneladas de cabotaje. También concentra alrededor del 90% de las exportaciones agroindustriales y del transporte de contenedores. En una economía que necesita dólares, cada punto de eficiencia hace sin dudas a la competitividad del comercio exterior.













