Descubrir una nueva especie de dinosaurio, o de cualquiera de sus especies contemporáneas, acarrea una carga de emoción y asombro difícil de igualar para los científicos.Cada hallazgo paleontológico de este tipo no solo suma un nombre al inventario de la vida prehistórica, sino que también abre una ventana inédita hacia formas de vida, comportamientos y ambientes que existieron mucho antes del ser humano. PUBLICIDADLa emoción de dar con un fósil nunca antes visto conecta a los investigadores con los misterios de un pasado remoto y transforma fragmentos de roca y hueso en piezas clave del rompecabezas evolutivo.El hallazgo de Antusuchus rionegrinus en Río Negro aporta datos sobre la evolución de cocodrilos terrestres durante el Cretácico (S Apesteguía)

En esta ocasión, el reconocimiento global fue para un equipo de investigadores argentinos liderado por la licenciada en Biología y doctora en Ciencias Naturales, María Lucila Fernández Dumont, de la Fundación Azara (CONICET-Universidad Maimónides), que presentó una nueva especie de cocodrilo carnívoro terrestre, Antusuchus rionegrinus, hallada en el Área Paleontológica La Buitrera, en la provincia de Río Negro.PUBLICIDADEl hallazgo, publicado en la revista Historical Biology, no solo eleva el prestigio del registro fósil argentino, sino que también brinda información valiosa sobre el origen y la diversidad de los peirosáuridos, un grupo de cocodrilos predadores que se extendió por los continentes del sur hace más de 100 millones de años.La búsqueda de estas piezas perdidas de la historia natural requiere de paciencia y trabajo en equipo. El doctor en Ciencias Naturales e Investigador Independiente del CONICET, Sebastián Apesteguía, referente de la paleontología argentina, explicó a Infobae la importancia de este descubrimiento: “Se trata de una nueva especie de cocodrilo carnívoro y prehistórico que habitaba en nuestra Patagonia”. PUBLICIDADAntusuchus rionegrinus fue un cocodrilo carnívoro de un metro de largo que trotaba por las dunas del desierto de la Patagonia (S. Apesteguía)