NoticiaDurante una conferencia en las negociaciones climáticas de Naciones Unidas, voceros colombianos defendieron la continuidad de la moratoria al frackingA pocos meses de definiciones políticas clave para el país, un grupo de expertos, activistas y líderes indígenas pidió que la prohibición del fracking trascienda los resultados de las urnas. Foto: Cooper Neill / Archivo REUTERSPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD19.06.2026 10:14 Actualizado: 19.06.2026 10:14
En medio de las discusiones internacionales sobre cambio climático que se desarrollan en Bonn, Alemania, un grupo de colombianos llevó hasta la sede de las negociaciones de Naciones Unidas un mensaje contundente: el rechazo al fracking en Colombia debe convertirse en una política de Estado y no depender del resultado de futuras elecciones presidenciales. LEA TAMBIÉN La solicitud fue presentada durante una conferencia de prensa oficial realizada en el marco de las sesiones de los órganos subsidiarios de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (SB62), un espacio que reúne a delegaciones gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil y expertos internacionales para avanzar en la agenda climática global.La actividad fue organizada por la Universidad de Columbia, el ACE Observatory y Life of Pachamama, y contó con la participación de activistas, especialistas en política pública y representantes de territorios indígenas colombianos.Según los participantes, el momento elegido para hacer pública esta posición no fue casual. Con el escenario electoral en el horizonte y la continuidad de la moratoria al fracking en debate, los voceros consideraron necesario llevar la discusión a uno de los espacios multilaterales de mayor visibilidad para insistir en que la decisión sobre esta técnica de extracción no debe quedar sujeta a coyunturas políticas.Miembros de Life of Pachamama. Foto:Life of PachamamaLos asistentes a la conferencia sostuvieron que Colombia ha construido durante años una posición reconocida en materia de liderazgo climático y que un eventual cambio de rumbo frente al fracking podría poner en riesgo esa credibilidad internacional.Uno de los voceros fue Juan David Amaya, activista por la justicia climática y experto en política pública, quien aseguró que el país ha logrado consolidar un capital político y moral en los escenarios internacionales gracias a decisiones que han privilegiado la protección de los territorios y la vida sobre la explotación de recursos.“Colombia llegó a estas negociaciones con algo que muy pocos países del mundo tienen: legitimidad moral. La voz de un país que eligió la vida sobre la extracción, los territorios sobre el capital, el futuro sobre la renta fácil. Ese capital no se construye en una campaña —se construye en décadas. Y puede destruirse en un decreto. Por eso estamos aquí: porque el liderazgo climático de Colombia no le pertenece a ningún gobierno. Le pertenece al planeta”, afirmó Amaya durante la conferencia. LEA TAMBIÉN La intervención también incluyó la perspectiva de los pueblos indígenas. Desde los territorios ancestrales colombianos, Dwirunney Torres llevó a la reunión una postura que, según los organizadores, pocas veces logra visibilidad en este tipo de escenarios internacionales.Durante su participación, Torres señaló que las comunidades indígenas consideran que el fracking representa una amenaza para los ecosistemas y para la supervivencia de los pueblos que habitan los territorios donde podrían desarrollarse proyectos de este tipo.Juan David Amaya (c), director de Life of Pachamama, durante una protesta en la Conferencia SB58. Foto:Marie Jacquemin. Greenpeace“Nuestros territorios no son zonas de sacrificio. El fracking destruye el agua, destruye la tierra, destruye a los pueblos. Venimos desde nuestras comunidades hasta este espacio de la ONU para que el mundo sepa que los pueblos indígenas de Colombia decimos no, y ese no, no tiene color político: es una cuestión de supervivencia”, expresó.Los participantes insistieron en que el debate sobre el futuro del fracking en Colombia trasciende las fronteras nacionales debido al papel que el país ha desempeñado en las negociaciones climáticas internacionales y a la atención que genera entre otras naciones del Sur Global.Esa visión fue respaldada por Gina Cortés Valderrama, experta en política climática internacional, quien advirtió que las decisiones que adopte Colombia en las próximas semanas podrían tener repercusiones más allá del ámbito doméstico.“Lo que pasa en Colombia no se queda en Colombia. Colombia ha liderado con una postura que defiende los derechos colectivos y los territorios, y entiende que no puede haber transición sin justicia. Esa posición costó construir, y hoy es una referencia para el Sur Global”, afirmó.Colombianos llevan a Bonn un llamado para blindar la moratoria al fracking. Foto:Archivo particularDe acuerdo con los organizadores, la conferencia se desarrolló como un evento paralelo oficial dentro del proceso de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y contó con la presencia de representantes de distintos países y miembros de la sociedad civil internacional.En ese escenario, los voceros colombianos coincidieron en que la discusión sobre el fracking debe abordarse como una decisión de largo plazo vinculada a la protección ambiental, la justicia climática y los derechos de las comunidades, más que como una propuesta susceptible de modificarse con cada cambio de administración.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.











