Entrevista no vistaActriz de registros camale�nicos en teatro, cine y televisi�n, muy reconocida por los recientes papeles en Aqu� no hay quien viva y La que se avecina. Protagoniza Las Troyanas en La Latina de Madrid tras su gran acogida en 2025 en el Teatro Romano de M�ridaLa actriz Isabel Ordaz, fotografiada en el Teatro de La Latina, de Madrid.Actualizado Viernes,

junio

00:14Un a�o despu�s de las representaciones en el Teatro Romano de M�rida, Las Troyanas llega a La Latina de Madrid.Hay v�rtigo, porque el espacio marca mucho, desde luego, a la hora de significar, de proyectar, de contar... Creo que ganaremos en intimidad y que el p�blico disfrutar�. Es una obra de un texto maravilloso, que cuenta la historia de Grecia de hace m�s de 2.400 a�os pero tambi�n la historia del mundo ahora mismo. Desgraciadamente, refleja ese contexto de crueldad al que estamos asistiendo en nuestros d�as. La gran talla moral del Eur�pides de Las Troyanas es que �l ya dio la voz y el total protagonismo a las v�ctimas.Adem�s de meterse en la piel de un personaje tan complejo como H�cuba, con este montaje hace una primera incursi�n en la adaptaci�n teatral.Yo escribo, y he publicado bastante poes�a, adem�s de un libro en prosa y otro de cuentos cortos. Pero, s�, es la primera vez que colaboro en la versi�n teatral, una versi�n muy libre, junto a Carlota Ferrer, la directora del espect�culo, poniendo el acento en ese relato de lo femenino, en c�mo ve la realidad la mujer. La voz femenina es tan necesaria, dentro y fuera del teatro. Se centra en el pathos, en el dolor, en la emoci�n, en el cuerpo, en la p�rdida, es decir, en la carne real. Es lo que a m� me emociona permanentemente de H�cuba. El h�roe masculino nunca habla del dolor, habla de los triunfos, de las derrotas, de lo conquistado y por conquistar, del honor desde la gloria del poder... Pero la mujer baja a la arena, a la tierra.Se podr�a decir que Eur�pides fue un pionero en lo del no a la guerra...[Risas] Ya lo creo. Los dramaturgos entonces sol�an ser soldados y �l estuvo en las guerras del Peloponeso. Y vio en tres dimensiones, en primera persona, la barbarie, el genocidio. En una escena de Las Troyanas, a H�cuba le arrebatan a su nieto y el vencedor lo tira desde la torre m�s alta, destroz�ndolo. A un ni�o peque�o. Y esa atrocidad nos lleva tambi�n en el ahora, en nuestro momento, a hacernos las mismas preguntas. �Qu� amenaza supon�a ese peque�o ni�o para la victoriosa Grecia? �Qu� amenaza supon�an tantos civiles v�ctimas de Gaza para los victoriosos, llam�mosles X? Denunciar todo esto es casi una causa para m�. Me siento honrada de poder decir estas palabras maravillosamente po�ticas escritas hace tanto tiempo, pero a la vez con un gran contenido social y pol�tico para el presente.Lo acaba que mencionar. Creo que en la concepci�n de este montaje est� muy presente la guerra en Gaza.S�. No hay que desnaturalizar el origen del relato. Pero es muy f�cil hacer asociaciones y, por supuesto, al abordar el texto est�bamos muy sensibles y estremecidas de que esto se estuviera repitiendo tantos siglos despu�s. En el mismo Mediterr�neo, una vez m�s cuna de civilizaci�n y tambi�n cuna de desprop�sitos y de tanta sangre. Es tal el desprop�sito, el sindi�s. Y ahora estamos en ese momento porque no hay modelos, se ha arrasado con ellos. Los modelos son vulgares y absolutamente crueles y criminales."No s� si nos domina la indiferencia ante las guerras, quiero creer que no, pero lo que nos rodea nos roba el pensamiento"Gaza, Ucrania, Ir�n, Sud�n... La lista de conflictos b�licos es interminable. No s� si usted percibe, parafraseando la canci�n, que la guerra causa cierta indiferencia social.Bueno, vivimos en un momento muy concreto, altamente digitalizado, marcado por el apresuramiento de lo �ltimo, de la actualidad �ltima, de la novedad �ltima. Y eso impide dos cosas: tener serenidad y tener un tiempo para la reflexi�n, para un an�lisis un poco m�s serio, algo m�s profundo, por lo menos. Entonces, no s� si nos domina la indiferencia, quiero creer que no, pero lo que nos rodea nos roba el pensamiento, el tiempo para pensar, para sentirnos de alguna manera involucrados. Y estamos sobrepasados de tragedia, por las im�genes de las teles, por las redes... Este aparatito que tenemos entre t� y yo [se�ala al tel�fono m�vil] est� cambiando el mundo, las relaciones, el punto de vista, el sentido del tiempo y el espacio, cambi�ndolo todo. Pero por eso es m�s necesario a�n, claro, alzar las voces, que miremos la realidad con una templanza y un an�lisis distinto a los intereses me temo que no demasiado limpios que se nos pretende asignar como civilizaci�n.El texto de Eur�pides es de una gran modernidad tambi�n al dar voz a las v�ctimas.Exacto, en este caso las mujeres y los ni�os. Y al apuntar a conceptos como el de responsabilidad civil. No todo viene de los dioses, hay una responsabilidad civil, en los pol�ticos, los hombres de Estado, los hombres que tienen el poder. Ese se�alamiento est� muy presente en H�cuba y no est� de m�s recordarlo ahora.Hablando de esos hombres de poder, acaba de visitar Espa�a el Papa, que se ha convertido en una de las pocas figuras globales con auctoritas para denunciar lo que est� pasando, con ese claro antagonismo con Trump. �Qu� le inspira a usted?A m� me parece un regalo que este se�or, que por otro lado representa a un Estado eclesial, entrara en el Congreso. Me dio una gran alegr�a. Me pareci� un gesto maravilloso, necesario. Que all� dijera lo que lo dijo y pusiera a las v�ctimas como protagonistas, a la manera de H�cuba, los inmigrantes en este caso. Pod�a haber seguido tambi�n con las mujeres, que le hace falta un repaso a la instituci�n con respecto al papel de la mujer, aunque ah� no entr�. Pero a m� me emocion� much�simo verle en el Hemiciclo y escucharle decir lo que se�al�. Y la clase pol�tica, que no es una denominaci�n de origen, son hombres y mujeres con la responsabilidad de representar proyectos que implican a mucha gente, claro que tiene que tomar nota.JAVIER BARBANCHOH�cuba es su �ltimo reto, pero lo que dejan claro los distintos registros en su trayectoria en el cine, el teatro y la televisi�n es que es usted una actriz versatil�sima.�Entiendo que vers�til es un adjetivo positivo, no? [Risas] Yo siempre digo que soy una payasa tr�gica. Yo amo al payaso, el buf�n, esa figura de la cr�tica ir�nica al poder. El payaso, la payaso que me considero; creo que es el gran h�roe, es el antih�roe, pero verdaderamente h�roe. Se deber�a dar medallas a los payasos, no a los guerreros. Porque no se rinden nunca, se caen y se levantan continuamente. Ellos siempre tienen una sonrisa pre�ada de l�grimas. S� que tengo una especie de impronta para la comedia. Aunque no hay tanta distancia con la tragedia.En los �ltimos a�os, ha alcanzado una cima de popularidad alt�sima con sus personajes en dos series televisivas de tanto �xito como Aqu� no hay quien viva y La que se avecina.Bueno, he de decir que tambi�n he tenido much�simo �xito en el teatro porque siempre lo he compaginado con esas series. Me lo pas� muy bien. Y recibo much�simo cari�o de la gente por esos personajes, algo muy bonito en un mundo tan hostil como tenemos ahora. De repente, a m� casi todo el mundo me sonr�e. Aunque es un poco inquietante el hecho de que siempre te asocien a eso. Aunque he entendido con el tiempo que no es mi responsabilidad, sino la responsabilidad de aquellos que no van al teatro. Tienen que ir del sof� al teatro, pero agradezco y me emociona profundamente su cari�o.�La decisi�n de dejar la serie tuvo que ver con ese miedo al encasillamiento del que hablan muchos actores cuando uno de sus personajes cala tanto, el s�ndrome Chanquete?Entre t� y yo, yo soy una persona bastante irresponsable, y eso es bueno y es malo. �En qu� sentido digo que es bueno? Yo me muevo por necesidad, como todo el mundo, como todos los obreros de la cultura y de la construcci�n, todos nos movemos por necesidad, tenemos que ganarnos el sueldo. Pero, por otro lado, me muevo mucho por el p�lpito de mi deseo, si me lo puedo permitir. Entonces, no es el encasillamiento, sino mi br�jula, y cuando me apetece hacer algo lucho por ello. A lo mejor es que eso ya estaba agotado y ya no me apetec�a, ya me aburr�a. No soporto aburrirme. Necesito ser desafiada como artista, como creadora, necesito ser desafiada, cosa que deja de ocurrir cuando te instalas en un personaje mucho tiempo.Isabel, ojal� llegue el momento en el que una obra como Las Troyanas deje de tener tanto sentido ser llevada a escena.Es emocionante lo que dices, que narremos otra cosa, el prop�sito, la �tica, el amor, tiene tantos matices el amor. Podr�amos estar hablando del amor siglos y, sin embargo, seguimos hablando de la guerra.