Faltan más de tres meses para las elecciones, pero Brasil ya está en clima de campaña. El senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y el aspirante con más opciones en la derecha, presentó este jueves sus propuestas en materia de seguridad, muy inspiradas por la política de mano dura del presidente Nayib Bukele, de El Salvador, modelo abrazado por toda la extrema derecha latinoamericana. Flávio Bolsonaro presentó su plan Brasil sin miedo por todo lo alto en un evento en el corazón financiero de São Paulo. Entre las propuestas estrella está la promesa de crear cinco nuevas cárceles de máxima seguridad “del modelo adoptado por El Salvador”. Junto con las cinco cárceles federales ya existentes se creará un complejo llamado treva (tiniebla, en portugués). La elección del nombre se justifica, según su programa, “para quitarle el miedo al ciudadano y dárselo al bandido”.En línea con la reciente decisión de Estados Unidos, propone declarar las facciones del narcotráfico y los grupos paramilitares como “organizaciones narcoterroristas” y advirtió que “el criminal armado con fusil será abatido por las fuerzas de seguridad”. También promete reducir la mayoría de edad penal de los 18 a los 16 años, aunque en caso de delitos graves (homicidio, tortura, violación, tráfico de drogas) responderán como adultos los menores a partir de 14 años. El senador también propone castración química para violadores, refuerzo en las fronteras para evitar la entrada de drogas y armas, colocar tropas de la Marina en los puertos que más cocaína exportan y medio millón de plazas nuevas en las cárceles. En materia de seguridad ciudadana, pretende crear un sistema nacional de reconocimiento facial y colocar un millón de cámaras de seguridad más por todo Brasil. Muchas de las ideas exigirían modificar la Constitución.El programa contempla las tradicionales proclamas de la extrema derecha, como el cumplimiento íntegro de las penas, la cárcel como castigo y no como lugar de reinserción, etcétera. No obstante, sí hace algunos guiños específicos al electorado femenino. Habla de “tolerancia cero con el feminicidio” (usa este término, denostado por buena parte de la extrema derecha). Y propone que los agresores de más de medio millón de brasileñas que tienen órdenes de alejamiento sean vigilados a través de tobilleras electrónicas. Esta, como otras promesas, están inspiradas en políticas que ya se han ensayado en São Paulo. Uno de los autores del programa es Guilherme Derrite, exsecretario de Seguridad de este estado y cuya gestión fue muy criticada por la explosión de muertes provocadas por la policía. También ha colaborado activamente en las propuestas el exjuez Sérgio Moro, que fue ministro de Justicia y Seguridad Pública con Bolsonaro padre. Con el patriarca del clan terminó enemistado; ahora parece haber dado una oportunidad al sucesor.El plan llega en un momento en que Flávio Bolsonaro busca recuperar popularidad después de verse implicado en el escándalo del Banco Master y de que las últimas encuestas apuntasen que el presidente Lula está mejorando en sus índices de aprobación y ampliando su ventaja. El discurso de la seguridad moviliza a sus bases y conecta fácilmente con el ciudadano medio. La violencia es la mayor preocupación de los brasileños. El 30% lo consideran el principal problema del país, por delante de la corrupción (19%) y los problemas sociales (16%), según un sondeo divulgado la semana pasada por el instituto Quaest.