Pensaba escribir sobre las novedades judiciales del ciudadano González Amador, pero no lo voy a hacer porque me dirían que estoy desviando la atención del caso Zapatero, del que por cierto he escrito seis veces en el último mes. Ajá, Isaac, excusatio non petita, se te ve el plumero, pretendías tapar lo de Zapatero con el novio de Ayuso, no cuela, zasca.

No, mejor no escribo sobre González Amador, ni sobre su buena fortuna, que me admira. Que tu causa judicial lleve más de dos años dormida, y resucite justo en la semana de Zapatero, de Begoña Gómez, de las comparecencias en el Senado por el caso Leire Díaz y la sentencia de Ábalos que está al caer; que sepamos de las investigaciones de la UCO sobre tus negocios en una semana en que no queda ni un huequecito en las páginas de Nacional de los periódicos de derecha, y si los de izquierda hacen sitio serán acusados de desviar la atención, es de ser un hombre muy afortunado.