Lápiz, goma de borrar y una buena dosis de lógica. Esto es lo que se necesita para convertirse en detective durante un rato, el que lleva resolver alguno de los 80 acertijos que propone Murdoku (Temas de Hoy, 2025), rompecabezas que unen la lógica y los sudokus con la resolución de un asesinato. Los pasatiempos siempre han sido un método de desconexión, y cada cierto tiempo aparecen nuevas propuestas con las que atrapar a todas las edades. En la era del scroll infinito, redes sociales como TikTok e Instagram se han convertido en el escaparate para dar a conocer estas novedades que, irónicamente, permiten desconectar de las pantallas. Murdoku, con más de 240.000 ejemplares vendidos en España desde el pasado mes de noviembre, se ha convertido en el libro de no ficción en castellano más vendido del momento, según explican desde la editorial. Con el verano a la vuelta de la esquina, cada vez son más las personas que han incorporado el Murdoku o el Murdle, una alternativa similar, a su catálogo de pasatiempos. “El mundo de los pasatiempos ha evolucionado poco en los últimos años. La última gran novedad fue el sudoku, hace ya más de 20 años. Por eso creo que los Murdoku llegan pisando fuerte”, explica Marta Fusté, creadora de contenido (@marts.tips en Instagram, con 210.000 seguidores, y @martstips en TikTok, con 868.000) que comparte vídeos resolviendo Murdoku. La premisa del juego es sencilla: una cuadrícula en blanco y pistas que te van indicando dónde están los sospechosos para finalmente descubrir al asesino. Cristina López, conocida en plataformas como Cristinini (cuenta con 1,1 millones de seguidores en Instagram), es otra de las creadoras de contenido que ha convertido la resolución de estos acertijos en parte de su contenido. “En el primer vídeo que subí pensé: ‘Esto no le va a interesar absolutamente a nadie’. En mis redes comparto lo que me gusta, lo que descubro... Solo quería crear una comunidad, pero el primero tiene más de tres millones de visualizaciones en Instagram”. A partir de ese momento, las publicaciones se viralizaron y cada vez más personas comenzaron a descubrir qué era y cómo jugar. “Me encanta poder sentarme a pensar, a borrar, a coger un papel si necesitas tomar algún tipo de nota, a pensar un poco o equivocarme”, apunta. López reconoce que el uso de la tecnología la alejó de lo tradicional, pero que la sociedad está “volviendo a los orígenes, a lo que teníamos antes de que nada de esto existiera”. ¿Qué hace especial al Murdoku? “Esa combinación entre la sencillez de juegos como el sudoku y la narrativa de los problemas de lógica o del misterio. Son libros visualmente atractivos, muy adictivos y con una experiencia de lectura activa: el lector participa, prueba, descarta, se equivoca y, finalmente, encuentra la solución. Frente al pasatiempo tradicional, aquí hay una dimensión más inmersiva y narrativa. No solo resuelves: investigas”, explica Sergi Álvarez, director editorial de Temas de Hoy. Y añade: “Había una necesidad muy clara en el lector actual: propuestas de entretenimiento que permitieran desconectar de las pantallas sin renunciar al juego, al reto y a la sensación de estar haciendo algo estimulante. En ese contexto, los libros de pasatiempos han recuperado un protagonismo enorme”.Además de ser una forma de entretenimiento, también ayuda a ejercitar la mente y mantenerla activa. “Cuando resolvemos un enigma de lógica, se ponen en marcha varios procesos cognitivos a la vez. Hay que mantener información en la mente, comparar posibilidades, descartar hipótesis, detectar contradicciones y actualizar la respuesta conforme aparecen nuevas pistas”, analiza la doctora en Psicología Gema Díaz. El cerebro “selecciona la información relevante, se inhiben respuestas precipitadas y se va construyendo una solución paso a paso”. “No solo está implicada la parte más fría o racional del cerebro; también participan sistemas motivacionales y de recompensa. A medida que una pista encaja o una hipótesis empieza a cobrar sentido, el cerebro anticipa la posibilidad de resolver el problema”, argumenta la experta sobre el éxito de este tipo de juegos. Son actividades muy transversales y para todas las edades: “Los compran personas que ya disfrutan de los pasatiempos, de los juegos de lógica y los desafíos mentales; pero también lectores de misterio y novela negra, porque el componente detectivesco es muy fuerte”, subraya Álvarez. Porque sí, el ser humano es curioso por naturaleza y le gusta encontrar la respuesta a todas sus preguntas, pero en este caso eres tú quien tiene que dar con esa solución (que hay que resistirse a mirar al final del libro). “Puede ser especialmente interesante en jóvenes, que cada vez demandan más inmediatez y cuyos sistemas atencionales y capacidad de espera pueden verse afectados por el uso continuado de pantallas, redes sociales, inteligencia artificial y otros estímulos de respuesta rápida”, expone la psicóloga. Este tipo de pasatiempos comienza con los acertijos más sencillos, para que el usuario dé los primeros pasos y entienda la mecánica. “Luego se empieza a complicar y ya llega un punto en el que prácticamente tienes que empezar a deducir porque no hay más pistas”, señala Cristinini. Un aspecto que valora positivamente Díaz: “Plantean un desafío suficiente como para exigir atención, pero no tan difícil como para resultar frustrante. Cuando se encuentra ese nivel óptimo de dificultad, el estímulo es muy poderoso”. Además, señala, “el razonamiento mejora porque la persona aprende a no quedarse con la primera impresión. Es una forma muy valiosa de pensamiento crítico”. Al igual que hay personas a las que les gusta resolver los planteamientos, también hay quienes prefieren ver cómo otros dan con la solución. “Muchas personas disfrutan viendo a otras porque les ayuda a entender la mecánica antes de lanzarse a hacerlos por ellos mismos. Vivimos acostumbrados a la inmediatez, los vídeos cortos y las recompensas rápidas, por lo que para algunos resulta más fácil y entretenido ver a otros resolver los acertijos que pararse a hacerlo ellos mismos”, aclara Fusté. Entre todos los procesos cognitivos que se ponen en marcha, el más importante es el de la atención sostenida porque “necesitamos mantenernos concentrados durante un tiempo”, aclara Díaz. “También interviene la atención selectiva, cuando elegimos qué información es relevante; la atención alternante, cuando una nueva pista nos obliga a cambiar el foco; e incluso la atención dividida, por ejemplo, si mientras resolvemos el juego atendemos un mensaje en el móvil y después somos capaces de redirigir la atención a la tarea”, puntualiza.Los pasatiempos suelen ser la actividad preferida de muchos para descansar la mente y relajarse después de un día cargado de otros estímulos. “El ocio no siempre implica pasividad. Descansamos mejor cuando cambiamos de actividad, no necesariamente cuando dejamos de pensar. Estos juegos ofrecen una forma de ocio activo: desconectamos de las preocupaciones cotidianas, pero mantenemos la mente ocupada en una tarea concreta, con reglas claras y un objeto definido”, señala la psicóloga. Y añade: “Tiene una combinación irresistible: la curiosidad de una historia por resolver, la satisfacción de pensar con rigor y la recompensa de acertar”.Las redes sociales y el boca a boca están detrás del éxito de Murdoku, que ya prepara un nuevo libro para este mes de julio. “Por cómo ha crecido, creemos que no estamos ante un fenómeno pasajero, sino ante una categoría con mucho recorrido dentro del catálogo editorial”, explica Álvarez. En plataformas como TikTok, cada vez son más los usuarios que comparten sus vídeos; en el día a día, cada vez más quienes lo resuelven.
Por qué ‘Murdoku’ es el pasatiempo del momento: la satisfacción de resolver asesinatos como un sudoku
La fusión de los acertijos tradicionales con la curiosidad por investigar un crimen han convertido este libro en uno de los más vendidos. “Había una necesidad clara: propuestas de entretenimiento que permitieran desconectar de las pantallas sin renunciar al juego”, afirma el director editorial de Temas de Hoy
Murdoku (sudoku + crímenes) vende 240k copias, #1 no-ficción España, fenómeno viral TikTok/Instagram desde noviembre. Trend revela demanda de experiencias offline cognitivas como antídoto a saturación digital — señal clave para tech leaders en product design anti-addiction.









