Bajad las armasSeguramente la IA refine el modelo de deliberaci�n electoral del votante medioPedro S�nchez, durante una visita a la empresa Xiaomi en Pek�n.EFEActualizado Viernes,

junio

00:14Audio generado con IAAntes el periodismo nac�a de una sospecha infalible: el poder nos miente. Por entonces el poder estaba claramente identificado: bastaba mirar arriba, al origen de todas las sospechas. Fue la edad heroica de los muckrakers, aquellos reporteros que se enfrentaban con coraje a una casta localizada de caciques y plut�cratas.Pero hoy el poder -es decir, la informaci�n- se ha atomizado. Ya no solo administran el flujo de la conversaci�n p�blica los de arriba sino tambi�n los de abajo y los de al lado, porque el v�deo de tu prima y la opini�n de tu cu�ado tambi�n son contenidos viralizables. De ah� que la herramienta propia del periodista actual ya no sea el altavoz sino la navaja. La de Ockham, concretamente. La que ha de rebanar cada d�a siete populosas teor�as de la conspiraci�n. Luego hoy el periodismo nace de la sospecha acerca de los que sospechan de todo.Por eso me sorprende la credulidad que delata el nost�lgico exdirector del New York Times en la provechosa entrevista concedida a �ngel Villarino. Viene a decir Dean Baquet que los reporteros salvar�n el oficio porque la IA no puede salir a la calle a hablar con la gente. Y es cierto que ese ha sido el c�digo fuente del periodista durante mucho tiempo. Pero me temo que dejar� de serlo en el preciso instante en que la inteligencia artificial termine de colonizar la humana. Porque hace meses que la IA sali� a todas las calles y entr� en todas las casas. As� que pronto la gente con la que hable el entra�able reportero artesanal de Dean le dar� las respuestas que previamente haya recibido de la IA. Que por cierto empieza a reciclar sus propios residuos intelectuales en lugar de metabolizar �nicamente los frutos de la erudici�n humana.No tengo ni idea de c�mo afectar� este fascinante proceso de sustituci�n cognitiva al periodismo. Tampoco me importa, porque mi generaci�n, a diferencia de la de Baquet, convive con la crisis existencial de la industria medi�tica desde que sali� de la facultad. Me preocupa algo m�s c�mo afecte a la democracia. �Qu� pasar� cuando el votante delegue su voto en la IA, una vez le haya introducido sus par�metros de clase, sexo, edad, ideolog�a, patrimonio o identidad? Muchos espa�oles har�n este ejercicio en 2027. Y seguramente la IA refine el modelo de deliberaci�n electoral del votante medio. Que a continuaci�n podr� ejercer su soberano derecho a votar en contra de sus intereses y a favor de sus human�simos sesgos, como llevan haciendo los dem�cratas toda la vida.