Era un secreto a voces que las hijas de Jos� Luis Rodr�guez Zapatero iban a ser tarde o temprano imputadas por los serios indicios que pesan en la causa abierta inicialmente contra su padre. La �nica posibilidad de que esto no ocurriera era que el expresidente diera anteayer las explicaciones que el juez Jos� Luis Calama le reclamaba o que asumiera la responsabilidad en todo lo que acontece a los inexplicables pagos cursados hacia la sociedad de sus hijas desde las empresas fantasma vinculadas a Plus Ultra. Y nada de eso ocurri�. Zapatero debi� pensar que con un poco de poes�a ser�a suficiente para enternecer al juez. Que bastar�a con hacerse el despistado y poner la tierna mirada del Gato con Botas. Los que tienen siempre en la boca el argumento del lawfare debieran saber que el juez Calama ha sido exquisito, rozando el trato de favor, con el personaje, consciente quiz�s de que estaba ante todo un expresidente de Espa�a y que su ca�da en desgracia nos hac�a sentir a todos un poco de verg�enza ajena.A cualquiera que no hubiera sido Zapatero le habr�an aplicado cautelares. Posiblemente le habr�an registrado el domicilio, o tal vez retirado el pasaporte o quien sabe si habr�a acabado en prisi�n provisional. A Zapatero le han tratado con el mismo guante de seda que posiblemente merezca cualquiera cuando de aplicar medidas que afectan a derechos fundamentales se trata. Es posible que a estas horas el expresidente est� emocionalmente hundido por el da�o causado a su familia e incluso que tenga la impresi�n de que el mundo est� contra �l, pero esa extra�a sensaci�n que ahora le oprime es m�s propia de quien levita que de quien piensa. Solo �l es responsable de su desgracia, aunque el mesianismo propio del inconsciente le impida a veces percibir la realidad. Y la realidad es que �l no es ning�n referente moral. Lo demostraba cada vez que le preguntaban si el r�gimen de Maduro era una dictadura y el miraba al cielo y silbaba. Lo demostr� cuando le invitaron como observador a vigilar el proceso electoral en Venezuela y ante el robo de las elecciones, en vez de denunciar lo evidente, eligi� erigirse en encubridor de un r�gimen criminal. A pesar de todo lo que se va sabiendo, casi es lo peor, sobre todo viniendo de alguien que se define de izquierdas y que dice que un socialista es quien tiene poco y est� dispuesto a dar mucho. Ahora se sabe que se refer�a a tener poca verg�enza y dar mucho la turra. Que su patrimonio se haya podido construir sobre la miseria de un pueblo masacrado por una dictadura da m�s rabia que pena. Cualquiera que piense esto sentir� un poco menos l�stima por Zapatero, no as� por sus hijas o por Gertru, su secretaria. Curiosamente el juez las imputa para protegerlas, porque si las hubiera llamado como testigos estar�an obligadas a decir la verdad y en su caso eso, como participantes, es peligroso. Lo �nico que justifica que Zapatero no haya podido dar a�n una explicaci�n coherente sobre la procedencia de las joyas encontradas en su despacho pagado por el PSOE es que la verdad sea demasiado dolorosa. Parece que le costar�a encontrar esa versi�n autoindulgente que la izquierda necesita para salvar a su �ngel ca�do.I�aki Garay. Director adjunto de Expansi�n
Las hijas del �ngel ca�do
Era un secreto a voces que las hijas de Jos� Luis Rodr�guez Zapatero iban a ser tarde o temprano imputadas por los serios indicios que pesan en la causa abierta inicialmente...










