Para Alejandro Laurnagaray, el memorando firmado entre Estados Unidos e Irán abre una nueva etapa de negociaciones, pero está lejos de significar el fin de las disputas en Medio Oriente. Según explicó, el entendimiento responde a una necesidad coyuntural de ambas partes y a factores económicos y estratégicos de alcance global.
"No podemos hablar de paz en la región", remarcó el especialista, al señalar que la rivalidad entre Estados Unidos, Israel e Irán continuará vigente. En ese sentido, agregó que "es un enfrentamiento continuo que ahora lo que estamos viendo es una desescalada".
La economía y el petróleo, claves del acuerdo
Laurnagaray sostuvo que uno de los principales motores del entendimiento fue la necesidad de normalizar el comercio energético y garantizar la libre circulación marítima. Según explicó, la presión inflacionaria en Estados Unidos aceleró la búsqueda de una solución diplomática. "La clave está en que se reanude y se normalice el tránsito y el comercio de combustible", señaló. Además, destacó que Irán encontró una herramienta de presión eficaz mediante el control estratégico de las rutas energéticas.
Para el analista, la cuestión nuclear seguirá siendo el eje central de las conversaciones durante los próximos 60 días. "La cuestión nuclear es la clave fundamental, estructural y esencial de este conflicto", aseguró.















