Ocean�grafos que llevan medio siglo midiendo el pulso del planeta, dise�adores del sistema criptogr�fico que protege la seguridad de nuestra sociedad digital, f�sicos que doblan materiales a escala at�mica para crear propiedades imposibles, fil�sofos que se cuestionan c�mo razona la ciencia, y m�dicos que han convertido c�lulas humanas en medicamentos vivos. La XVIII edici�n de los Premios Fronteras del Conocimiento de la Fundaci�n BBVA vuelve a convertir la capital vizca�na en el escaparate internacional de una ciencia que, lejos de encerrarse en los laboratorios, sale a la calle y reivindica su papel frente a los mayores desaf�os de nuestro tiempo.M�s de un millar de personas asistieron en el Palacio Euskalduna a una ceremonia que cumple la mayor�a de edad, y que reuni� un mosaico de conocimientos para celebrar, en palabras del presidente de la Fundaci�n BBVA, Carlos Torres Vila, �la curiosidad frente al conformismo, el rigor frente a la simplificaci�n, la evidencia frente al prejuicio, la cooperaci�n frente a la fragmentaci�n, y la creatividad como fuerza capaz de abrir nuevas posibilidades para el futuro�.La presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Cient�ficas (CSIC), Elo�sa del Pino, reivindic� durante su intervenci�n el valor de �la curiosidad como motor de la ciencia�, y reivindic� �la necesidad de proteger la libertad de ser curioso�, frente a amenazas del mundo actual como �la cultura de la inmediatez, que privilegia respuestas r�pidas sobre la investigaci�n pausada�; la IA como �riesgo para nuestra capacidad de pensar si no nos educamos en su uso�; y la �censura y estrangulamiento financiero de la ciencia a la que asistimos en los �ltimos a�os, incluso en Occidente�.Uno de los discursos m�s celebrados fue el del que jugaba en casa, el f�sico espa�ol Pablo Jarillo-Herrero, profesor del Instituto Tecnol�gico de Massachusetts (MIT), galardonado junto al te�rico Allan MacDonald en la categor�a de Ciencias B�sicas por abrir la puerta a una nueva forma de dise�ar materiales modificando sus propiedades mediante la geometr�a gracias al llamado ��ngulo m�gico� del grafeno.�En la Edad Media�, se�al� Jarillo-Herrero, �los alquimistas buscaban la piedra filosofal, que convirtiera en oro todo lo que tocara. El grafeno de �ngulo m�gico se parece un poco a eso, salvo que es como una piedra filosofal a la inversa. Con el grafeno de �ngulo m�gico, cogemos un solo material y hacemos que se comporte como muchos otros materiales�.Allan MacDonald, catedr�tico de F�sica de la Universidad de Texas, defendi� el valor de la investigaci�n compar�ndola con una excursi�n a la monta�a. �Uno sube a un alto porque siente curiosidad por saber qu� se ve desde all� arriba. Solo despu�s se da cuenta de que la vista le ha revelado un valle, un r�o y, tal vez, un camino cuya existencia nadie conoc�a�.Carl June y Michel Sadelain recibieron el premio en biomedicina por desarrollar las terapias CAR-T, una de las revoluciones m�dicas m�s importantes de las �ltimas d�cadas. Sus investigaciones permitieron modificar gen�ticamente c�lulas inmunitarias de los propios pacientes para que localizaran y destruyeran tumores con una precisi�n hasta ahora desconocida.Baile 'aurresku' en homenaje a los ganadores de los XVIII Premios Fronteras del Conocimiento.June, titular de la C�tedra Richard W. Vague en Inmunoterapia en la Universidad de Pensilvania, record� que cuando comenzaron los primeros ensayos cl�nicos, hace apenas dos d�cadas, muchos especialistas observaban el proyecto con escepticismo. Hoy, sin embargo, decenas de miles de pacientes se han beneficiado de una tecnolog�a que ha cambiado la forma de combatir determinados c�nceres. Las c�lulas CAR-T, explic�, hacen algo que ning�n medicamento convencional puede hacer: vivir, multiplicarse y mantenerse activas dentro del organismo. �Son, literalmente, un medicamento vivo�, afirm�.Sadelain, titular de la C�tedra Herbert and Florence Irving de Medicina en la Universidad de Columbia, repas� el largo recorrido cient�fico que condujo a estos tratamientos y destac� que el potencial de la terapia celular apenas ha comenzado a explorarse. Adem�s de los c�nceres hematol�gicos, los investigadores trabajan ya en aplicaciones para enfermedades autoinmunes, patolog�as neurol�gicas e incluso problemas asociados al envejecimiento.La revoluci�n digital tambi�n tuvo protagonismo en Bilbao. Los cript�grafos belgas Vincent Rijmen, catedr�tico de Criptolog�a Aplicada en KU Leuven (B�lgica), y Joan Daemen, catedr�tico de Criptograf�a Sim�trica en la Universidad Radboud (Nimega, Pa�ses Bajos), fueron reconocidos en la categor�a de Tecnolog�as de la Informaci�n y la Comunicaci�n por desarrollar Rijndael, el algoritmo que hoy protege desde operaciones bancarias hasta tel�fonos m�viles, sistemas de navegaci�n o infraestructuras cr�ticas.La sociedad digital del siglo XXI �ha fomentado una vibrante cultura de investigaci�n abierta en criptolog�a y ciberseguridad�, apunt� Rijmen, �se proponen cifrados, se analizan, se vulneran, se corrigen y se vuelven a vulnerar. Cada ataque aporta nuevos conocimientos y principios de dise�o, lo que conduce a sistemas criptogr�ficos cada vez m�s robustos�.A�nque quiz� el discurso m�s contundente de la tarde lleg� de la mano de Carl Wunsch, galardonado en Cambio Clim�tico y Ciencias del Medio Ambiente. El catedr�tico em�rito de Oceanograf�a F�sica en el Instituto Tecnol�gico de Massachusetts (MIT), y una de las figuras clave en la construcci�n de los sistemas globales de observaci�n oce�nica, repas� d�cadas de investigaci�n para explicar que el oc�ano se ha convertido en una pieza esencial del clima terrestre.Wunsch record� que hace apenas medio siglo amplias regiones oce�nicas permanec�an pr�cticamente inexploradas y que el conocimiento disponible resultaba insuficiente para responder a preguntas fundamentales sobre la absorci�n de calor y di�xido de carbono. Gracias a la cooperaci�n internacional y al desarrollo tecnol�gico, afirm�, hoy existe una red global de observaci�n que permite seguir con precisi�n la evoluci�n de los oc�anos.El investigador cerr� su intervenci�n con una advertencia inequ�voca tras observaciones acumuladas durante d�cadas, que confirman que el cambio clim�tico es real y representa una amenaza de enorme magnitud para las generaciones futuras. �Est� poniendo en muy grave peligro a la civilizaci�n y al medio ambiente en general�, afirm�, antes de denunciar las �necedades cient�ficas y pol�ticas� que siguen dificultando la respuesta global al problema.�tiles para la sociedadLa categor�a de Humanidades distingui� a la fil�sofa estadounidense Nancy Cartwright, una de las pensadoras m�s influyentes en el estudio contempor�neo de la ciencia. Lejos de presentar las leyes cient�ficas como verdades absolutas, Cartwright ha dedicado su carrera a analizar c�mo funcionan realmente en la pr�ctica.Durante su discurso, la catedr�tica de las universidades de Durham (Reino Unido) y California en San Diego (EEUU), record� que la inspiraci�n de buena parte de su trabajo surgi� de una pregunta aparentemente sencilla: c�mo consiguen los cient�ficos transformar teor�as abstractas en dispositivos que funcionan en el mundo real. Su c�lebre libro C�mo nos mienten las leyes de la f�sica, explic� que no pretend�a desacreditar la ciencia, sino comprender mejor la compleja forma en que el conocimiento se convierte en aplicaciones �tiles para la sociedad. �Nada en la ciencia o en la filosof�a produce resultados importantes por s� solo�, ha concluido su discurso. �Los logros fiables —ya sea una nueva ley, un dispositivo, un concepto o un m�todo— dependen de la combinaci�n de m�ltiples formas de conocimiento y de diversas metodolog�as entrelazadas. Hace falta toda una comunidad para construir un l�ser operativo, una intervenci�n m�dica eficaz o una pol�tica social fiable�.El Instituto de Investigaci�n Social de la Universidad de Michigan y el NORC de la Universidad de Chicago fueron premiados por haber construido algunas de las mayores infraestructuras de datos sociales del mundo, para estudiar cosas como el comportamiento electoral, la evoluci�n de las familias, la salud o las transformaciones econ�micas durante d�cadas.Sus representantes defendieron la importancia de los datos rigurosos en una �poca marcada por la desinformaci�n y la p�rdida de confianza en las instituciones. �El objetivo �ltimo de las ciencias sociales es el conocimiento�, se�al� Kathleen Cagney, directora del Instituto de Investigaci�n Social de Michigan, antes de subrayar que medir la sociedad es solo el primer paso para ayudar a ciudadanos y gobiernos a tomar mejores decisiones.En Econom�a, Finanzas y Gesti�n, Charles Manski fue reconocido por sus contribuciones al an�lisis de pol�ticas p�blicas en contextos de incertidumbre. �A veces se dice que los responsables pol�ticos y el p�blico no est�n dispuestos o no son capaces de lidiar con la incertidumbre. Creo que puede producirse un cambio beneficioso si aumenta la conciencia de que una certeza incre�ble es perjudicial�, apunt� el titular de la C�tedra Board of Trustees de Econom�a en la Universidad Northwestern (Evanston, Illinois).La ceremonia concluy� con m�sica. La compositora surcoreana Unsuk Chin, galardonada en M�sica y �pera, reivindic� el valor de una creaci�n art�stica libre de fronteras culturales y condicionantes comerciales. En una �poca marcada por la sobreestimulaci�n y las guerras culturales, defendi� la necesidad de tender puentes entre tradiciones, lenguajes y sensibilidades diferentes.Desde los oc�anos hasta los algoritmos, desde la filosof�a hasta la gen�tica, los premiados de esta edici�n compart�an una misma convicci�n: que el conocimiento sigue siendo una de las herramientas m�s poderosas para comprender un mundo cada vez m�s complejo.
Los Premios Fronteras del Conocimiento de la FBBVA llaman a "proteger la libertad de ser curioso" para el avance cient�fico
Ocean�grafos que llevan medio siglo midiendo el pulso del planeta, dise�adores del sistema criptogr�fico que protege la seguridad de nuestra sociedad digital, f�sicos que...










