En los últimos años, Francia ha estado muy centrada en detectar las injerencias de la que considera su mayor amenaza, Rusia, aunque no ha dejado de vigilar posibles actividades de espionaje por parte de otra gran potencia: Pekín. Los servicios de inteligencia franceses han desmantelado en los últimos meses nueve de las llamadas “comisarías clandestinas” del país asiático, cuya labor consiste en vigilar a la diáspora en el país e identificar, intimidar e incluso tratar de devolver al país a los opositores al régimen de Xi Jinping instalados en territorio francés. En Francia viven unos 600.000 ciudadanos chinos. París ha expulsado además a tres ciudadanos chinos encargados de dirigir algunas de estas estructuras y filtrar información a Pekín. La Dirección General de Seguridad Interior (DGSI) admitió por primera vez hace meses que estas oficinas clandestinas existen. Fue después de que se abriera una investigación a principios de 2024, tras las denuncias de la ONG Safeguard Defenders. La organización de derechos humanos, especializada en países asiáticos, relató en un informe las intimidaciones sufridas en decenas de países por los ciudadanos chinos contrarios al régimen de Xi. Safeguard Defenders reveló la existencia de medio centenar de estas oficinas policiales clandestinas en los cinco continentes. En Europa, no solo las hay en Francia, sino también en España y Países Bajos. El informe relata los métodos ilícitos de la República Popular China “para acosar, amenazar, intimidar y obligar a las personas a volver al país”, así como el establecimiento de “un sistema de estaciones clandestinas dirigidas por fuerzas policiales dirigidas por Pekín”. Más de 230.000 ciudadanos fueron “invitados” a volver al país, en muchas ocasiones, amenazando a sus familiares en el país asiático como arma de persuasión, según los datos de la ONG.Desde primavera de 2025, los servicios de inteligencia franceses han logrado identificar y desmantelar nueve de estas comisarías ilegales, localizadas sobre todo en París. Estas estructuras pasan desapercibidas porque sus líderes se hacen pasar por representantes de la comunidad china en centros culturales o asociaciones. A veces ofrecen ayuda, como la tramitación de pasaportes, y ahí es donde algunos caen en la trampa. Deportaciones forzosasLas alarmas saltaron en marzo de 2024, cuando se descubrió que varios funcionarios de la Embajada china en París trataron de deportar a la fuerza al disidente chino Ling Huazhan, de 26 años, al que el país acusa de “acción contra el presidente”, por sus grafitis críticos con Xi y por sus comentarios contra el régimen en las redes sociales.La escena tuvo lugar en el aeropuerto parisino Charles de Gaulle y no pasó desapercibida a los agentes aeroportuarios, pues varios hombres trataron de obligar a la fuerza a otro individuo a embarcar en un avión rumbo a la provincia de Cantón. Habían conducido al aeródromo a Ling Huazhan con la excusa de un asunto con su pasaporte, pero este opuso resistencia cuando descubrió la trampa. La policía francesa logró evitar que subiera al avión. Después, el Ministerio de Exteriores francés descubrió que dos de los implicados en la escena eran funcionarios de la Embajada china y se pidió su expulsión. Entre estos espías a cargo de las falsas comisarías se ha pedido deportar también en los últimos meses a Ni Chaowen, un hombre de 57 años que llegó a Francia en 2001, había montado varias empresas textiles y presidía la asociación de industriales y comerciantes de Fujian, según relata el diario Le Monde. En realidad, más que velar por los intereses económicos del sector o de tratar de ayudar a los empresarios chinos, se encargaba de dar información al Ministerio de Seguridad Pública del país. La Embajada china, en declaraciones al citado diario, negaba hace unos meses la existencia de estas comisarías ilegales, que define como “puntos de servicio en el extranjero” enfocados a ayudar a sus expatriados, y niega cualquier implicación política en su actividad.
Francia desmantela varias comisarías clandestinas del espionaje chino
Los servicios de inteligencia han identificado en los últimos meses nueve estructuras ilegales dirigidas por ciudadanos asiáticos al servicio de Pekín y dedicadas a controlar e intimidar a disidentes











