Ecuador acaba de dar un paso importante con la entrada en vigencia de la Ley Orgánica de Educación Financiera, publicada en el Registro Oficial N.º 298 del 4 de junio de 2026. La norma incorpora de manera obligatoria, progresiva y transversal la educación financiera en todos los niveles del sistema educativo.La noticia merece ser celebrada. Sin embargo, la experiencia ecuatoriana nos obliga a plantear una pregunta incómoda: ¿cuántas leyes hemos aprobado que luego no logramos convertir en realidad?La educación financiera no puede limitarse a contenidos teóricos dentro de un aula. Países como Finlandia han avanzado creando entornos prácticos donde niños y jóvenes aprenden administrando presupuestos, participando en ferias de emprendimiento y tomando decisiones económicas en escenarios reales. Allí no solo se enseña sobre dinero; se aprende a usarlo responsablemente.PublicidadEcuador tiene la oportunidad de adaptar estas experiencias a su propia cultura. Los estudiantes podrían administrar pequeños proyectos, participar en mercados escolares, aprender ahorro mediante metas concretas y desarrollar habilidades emprendedoras desde edades tempranas.Porque la verdadera educación financiera no se mide por el número de artículos de una ley, sino por la cantidad de ciudadanos capaces de tomar mejores decisiones con su dinero.La ley ya existe. Ahora el desafío es que no se quede únicamente en el papel. (O)PublicidadPublicidadCarmen Beltrán, coach y educadora financiera, Guayaquil
Educación financiera: el reto no es aprobar la ley, sino aplicarla
La ley ya existe. Ahora el desafío es que no se quede únicamente en el papel.









