Leones, elefantes, leopardos, águilas, zorros y tiburones acompañan a los equipos africanos desde hace décadas, pero detrás de cada apodo hay una historia que mezcla identidad nacional, cultura, geografía y memoria colectiva.

El caso más conocido es probablemente el de Marruecos, cuyos futbolistas son los Leones del Atlas. El sobrenombre hace referencia al león de Berbería o león del Atlas, una subespecie que habitó durante siglos las montañas del Atlas y otras zonas del norte de África antes de desaparecer en estado salvaje durante el siglo XX.

Los marroquíes, que debutaron en este Mundial con un empate frente a Brasil (1-1), siguen escribiendo nuevas páginas de la historia africana. En ese encuentro se convirtieron en la primera selección que alineó durante un partido mundialista a once futbolistas nacidos fuera de sus fronteras, reflejo del peso que tiene la diáspora marroquí repartida por Europa.

También rugen los Leones de Teranga de Senegal. El león es un símbolo habitual de fuerza y liderazgo en África occidental, pero los senegaleses añadieron la palabra "Teranga", que en lengua wolof significa hospitalidad y constituye uno de los conceptos más asociados a la identidad nacional del país.