Actualizado a las 16:00h.
Cada vez queda menos para que ruede el balón y dé comienzo la cita más esperada de los últimos cuatro años. El Mundial 2026 está a la vuelta de la esquina y todas las selecciones comienzan ya a visualizar su objetivo. Unas intentarán pelear por el título y otras por hacer un digno papel que llene de orgullo a sus aficiones. Sin embargo, hay un gran grupo de equipos cuyo objetivo y sueño podrían llegar a confundirse.
Uno de esos combinados es la vecina Marruecos. Un equipo capaz de lo mejor, como demostró en el pasado Mundial de Qatar donde terminó cuarta clasificada tras 'cargarse' a grandes favoritas como España o Portugal, y también de lo peor, como se pudo ver en la última Copa de África. Dicha competición escribió una de las páginas más negras en la historia del fútbol mundial.
Mientras Senegal ganó en el césped una final en la que incluso tuvo que dejar de jugar para denunciar los desfavorables arbitrajes, meses después Marruecos se llevó la victoria en los despachos fruto de ese abandono del terreno de juego, sumando un trofeo que jamás levantaron y que jamás ganaron en buena lid. Sin embargo, eso ya pertenece al pasado y el combinado de Mohamed Ouahbi mira ya hacia una fase de grupos en la que tendrán un gran escollo delante.












