La asociación Unesid, que agrupa a las siderúrgicas de España, ha alertado que esta industria vive el momento más decisivo de su historia. A nivel europeo, el sector sufre como tantos otros el impacto de las tensiones geopolíticas y de la guerra comercial. Pero además se enfrenta a una sobrecapacidad de acero en el mundo, estimada en 640 millones de toneladas. Una situación empeorada por las exportaciones masivas desde China, cuya demanda local no cubre ni de lejos las posibilidades de producción de sus acerías.En la junta general de Unesid, tanto el presidente, Bernardo Velázquez, como la directora general, Carola Hermoso, reiteraron su preocupación por la pérdidas de competitividad de la industria europea. Reclamaron “una respuesta firme y coordinada” por parte del conjunto de la UE para “preservar” un sector “estratégico para la autonomía energética y tecnológica”. De momento, y sobre todo en España, la factura enerrgética sigue penalizando la rentabilidad de unas fábricas que son electro intensivas. Y el próximo 30 de junio acaba la vigencia de dos medidas que suavizan esa situación. Son las reducciones tanto del impuesto sobre el valor de la producción eléctrica como de la tasa especial sobre la electricidad. La asociación solicita su prórroga. En su batería de peticiones de blindaje del sector, desde Unesid reclaman bastante más, “una reforma ambiciosa de los instrumentos europeos de defensa comercial” para garantizar una “competencia equitativa” entre las siderúrgicas de la UE y las de otras partes del planeta. Consideran urgente que esa protección se extienda “aguas abajo”, hacia todos los procesos de la cadena de valor que luego convergen en las instalaciones de cabecera. Una cobertura que incluya al mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (Cbam), igualmente, y que entra en vigor el próximo 1 de julio para cobrar una tasa extra a los productores de acero extra comunitarios que no cumplen con la normativa ambiental que tienen que asumir (y costear) las siderurgias de la UE. Desde Unesid también urgen a un refuerzo de los mecanismos de control para impedir las prácticas de elusión. Es decir, que solo entre el acero fundido y moldeado en el país del exportador, sujeto a las correspondientes cláusulas de Bruselas. Para evitar que luego haga modificaciones mínimas del producto, por ejemplo en Marruecos, para aducir que esta segunda procedencia es la real. Por cierto, el país magrebí también tiene condiciones especiales para sus operaciones comerciales con Europa.Por último, Unesid pide una política industrial “más ambiciosa”, que impulse la demanda de productos Made in Europe, mediante criterios de compra pública de acero para sectores estratégicos como los de la energía, movilidad, infraestructuras o Defensa.Pese a este escenario, y en cuanto al desempeño operativo de los últimos mees, las acerías nacionales mantuvieron el nivel de producción en el entorno de los 12 millones de toneladas en el último año. En concreto, 11,8 millones de toneladas, con un leve descenso del 0,4%. El consumo aparente también se redujo un poco: fue de 13,4 millones de toneladas, un 0,5% menos.El sector español exportó 8 millones de toneladas, tras un incremento del 3,3%. Con Europa como principal destino (compró un 6,6% más de acero español), pero las ventas a terceros países retrocedieron un 5,1%.En el lado contrario de la balanza comercial, las importaciones de acero a España llegaron a 10,4 millones de toneladas. Más de la mitad (5,5 millones de toneladas), procedieron de productores de fuera de la UE. Sobre todo de China, pero también destacan los envíos desde Ucrania, que por la crisis de su economía, afectada tras cuatro años de guerra con Rusia, tiene el estatus de libre comercio con Europa. En el arranque de este año, la evolución de la siderurgia nacional sigue marcada por los factores citados. La producción de acero se ha desplomado un 21,1% en el primer trimestre y las entregas totales casi un 10%, mientras que las importaciones no comunitarias han aumentado un 2,3%. La construcción, uno de los principales clientes de esta industria, ha dado un respiro a las acerías y ha mantenido el consumo estable, que ha registrado un descenso de tan solo un 0,1%.Si la comentada sobrecapacidad de esta industria es un problema, otro no menos baladí es el de las políticas proteccionistas. Como los aranceles de Estados Unidos del 50% a las importaciones de acero. Un designio de su presidente, Donald Trump, que ha dejado en situación crítica a Tubos Reunidos (TR), que ha presentado concurso voluntario.La siderurgia genera 21.720 empleos directos en España (unos 60.000 sumando los indirectos). El absentismo es alto; el año pasado se perdieron tres millones de horas de trabajo por este motivo. El sector nacional genera un negocio anual de unos 15.000 millones.
La siderurgia pide más blindajes ante la sobrecapacidad de acero en el mundo y las exportaciones masivas de China
España mantuvo en 2025 su producción en cerca de los 12 millones de toneladas, pero las importaciones superaron los 10 millones











