18 de junio, 2026 - 06h30Colombia es un país bioceánico. Es caribeño; también es parte de la región andina. Su territorio integra una extensa superficie de la selva amazónica. Limita con cinco naciones: Venezuela, Brasil, Panamá, Ecuador y Perú. Es miembro de prácticamente todos los organismos multilaterales y organizaciones financieras de desarrollo de América Latina, en donde es la cuarta economía y el tercer país más poblado. Su definición electoral es importante.Abelardo de la Espriella, candidato de las derechas, no ofrece misterios. Su política exterior se alinearía con la de Donald Trump y su agenda continental. Básicamente Colombia se asociaría al consorcio de países que forman el Escudo de las Américas, que supone la adopción de una visión estratégica común en temas de defensa y seguridad, asumiendo el liderazgo estadounidense sobre todo en su visión del narcotráfico. En términos ideológicos, el Escudo adopta una agenda conservadora y confrontativa con las izquierdas domésticas e internacionales.De la Espriella, por ejemplo, simpatiza abiertamente con Israel y se solidariza con sus acciones en el Medio Oriente. En la región es cercano al presidente ecuatoriano (Daniel Noboa), al argentino (Javier Milei) y sobre todo al salvadoreño (Nayib Bukele), a quien emula en la promoción de sus políticas de gestión de cárceles y seguridad, y también –para cualquier observador ligeramente atento– en la imagen física misma. Si el candidato de las derechas llegara a la Presidencia de Colombia, el grupo de países allegados a Washington se fortalecería. Iván Cepeda, por su parte, muy probablemente mantenga una línea estratégica similar a la de Gustavo Petro, pero su personalidad no se parece a la del presidente saliente. La práctica de hacer política exterior mediante redes sociales parece lejana a su forma de gestionar temas públicos. Cepeda no tiene la vocación de espectáculo que caracteriza a Petro y no parece afanarse por ser reconocido internacionalmente como un protagonista que pugna constantemente por brillar bajo las luces del escenario. Esto no quiere decir que Cepeda vaya a abandonar las lógicas de las izquierdas latinoamericanas. Él ha asistido a los eventos internacionales importantes de la tendencia, por ejemplo, el que organizó Pedro Sánchez en España; es cercano a Lula y a Sheinbaum; absolutamente claro en su repudio a los atentados de lesa humanidad de Israel en Gaza; y distante, aunque no declaradamente hostil, de los Estados Unidos.El comercio exterior colombiano es un tema estructural que define las necesidades de la política internacional en ambos casos. Bogotá no puede romper con Washington. Su economía ha estado articulada a ese mercado a lo largo de la historia, y tampoco puede vetar o bloquear a las presencias extrarregionales, como China o la Unión Europea. Ambas candidaturas, a pesar de la distancia ideológica, reconocen este límite. Pero en otras agendas, las del ámbito político, los escenarios para los vecinos pueden ser distintos: positivos para Brasil, pero tal vez enredados para Ecuador, Panamá, Venezuela y el eventual Perú de Keiko Fujimori con Cepeda; y muy cordiales para Estados Unidos y sus socios con De la Espriella. (O)